“El sufrimiento depende no tanto de lo que se padece cuanto de nuestra imaginación, que aumenta nuestros males.”
“El que no ha sufrido no sabe nada; no conoce ni el bien ni el mal; ni conoce a los hombres ni se conoce a sí mismo.”
“El verdadero valor consiste en prever todos los peligros y despreciarlos cuando llegan a hacerse inevitables.”
“Los que saben ocuparse en cualquiera lectura útil y agradable, jamás sienten el tedio que devora a los demás hombres en medio de las delicias.”
“Los más insolentes en la prosperidad son en la adversidad los más débiles y cobardes; doblan la cerviz en faltándoles la autoridad, y se les ve tan abatidos como se les conoció soberbios; en un momento pasan de un extremo a otro.”
“Ordinariamente, aquéllos que educan a los niños y no les perdonan nada se perdonan todo a sí mismos.”
“La curiosidad de los niños es una inclinación, que va delante de la instrucción; es menester pues aprovecharse de ella.”