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Significado
El paradoja de la virtud silenciosa
Fénelon, filósofo francés del siglo XVII, captura aquí una tensión fundamental de la vida ética. Sugiere que debemos evitar buscar reconocimiento mientras trabajamos sinceramente por merecerlo. Quien persigue elogios cae en la vanidad y compromete sus acciones con motivaciones superficiales. El verdadero valor radica en actuar correctamente incluso cuando nadie mira, cuando la aprobación ajena es irrelevante. La distancia entre huir de los elogios y merecerlos marca el carácter genuino.
Implicaciones prácticas
Esta idea tiene consecuencias reales. Quién rechaza la lisonja pero cultiva la excelencia construye una integridad que no depende del aplauso público. En contextos laborales, sociales o creativos, esta actitud libera energía: en lugar de invertir en la gestión de imagen, se enfoca en el trabajo sustancial. El reconocimiento, cuando llega, se produce como efecto secundario, no como objetivo. Así, la paradoja resuelve se mediante la inversión de prioridades: primero la sustancia, después la opinión.
Frases relacionadas
“La única simplicidad que vale la pena de conservar es la del corazón, la simplicidad que acepta y goza.”
“La humildad es una virtud tan práctica, que los hombres se figuran que debe ser un vicio.”
“Todas las acciones cumplidas sin ostentación y sin testigos me parecen más loables.”
“Apocarse es virtud, poder y humildad; dejarse apocar es vileza y delito.”
Más frases de Fénelon
“Si queréis formar juicio acerca de un hombre, observad quienes son sus amigos.”
“El sufrimiento depende no tanto de lo que se padece cuanto de nuestra imaginación, que aumenta nuestros males.”
“La fuerza no puede jamás persuadir a los hombres; sólo logra hacerlos hipócritas.”
“La ambición está más descontenta de lo que no tiene que satisfecha de lo que tiene.”
“Jamás es perdido el bien que se hace.”