“No creo que haya punto en que la idea de artificio deshonesto esté en la mente de la mayoría tan asociada a la retórica como el recurso a los sentimientos o a los principios activos de nuestra naturaleza. Esto suele estigmatizarse como 'apelar a las pasiones en vez de a la razón', como si la razón por sí sola pudiera influir en la voluntad y obrar como motivo, lo que no puede más de lo que los ojos, que muestran el camino, permiten caminar, ni más de lo que una brújula hace navegar sin viento.”