“Las mejores reglas para formar a un joven son: hablar poco, escuchar mucho, reflexionar solo sobre lo que ha pasado en su compañía, desconfiar de las propias opiniones y valorar a los demás que lo merecen.”
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Significado
Formación y prudencia
Propone una pedagogía basada en la moderación del hablar y el cultivo de la atención: decir menos y escuchar más para aprender de lo que ocurre en compañía propia. William Temple, figura clerical y pensador educativo del siglo XX, subraya la importancia de la introspección sobre las interacciones cotidianas y la desconfianza frente a las propias certezas. Ese conjunto apunta a forjar humildad intelectual y capacidad de discernimiento antes que seguridad apresurada.Práctica y ética personal
Aplicada a la enseñanza y al liderazgo, la pauta favorece el pensamiento crítico, la empatía y la valoración justa de los demás. Implica ejercicios concretos: analizar lo observado, contrastar opiniones y reconocer méritos ajenos. Hay riesgo de convertir silencio en pasividad si falta iniciativa; por eso la prudencia debe acompañarse de acción deliberada. El efecto esperado es una conducta reflexiva con juicio y respeto hacia quienes merecen reconocimiento.Frases relacionadas
“A pesar de que ya soy mayor, sigo aprendiendo de mis discípulos.”
“En la vejez la ciencia es para nosotros un cómodo refugio; y si no la plantamos de jóvenes, no nos dará sombra cuando seremos viejos.”
“Si no plantamos el árbol de la sabiduría cuando jóvenes, no podrá prestarnos su sombra en la vejez.”
“La educación puede ser la verdadera ventaja para las mujeres jóvenes, pues las capacita para labores humildes, una vida sencilla y la modestia en el vestir.”
Más frases de William Temple
“Todos los preceptos del cristianismo coinciden en enseñarnos y mandarnos moderar nuestras pasiones, templar nuestros afectos por las cosas de este mundo; ser agradecidos por lo poseído y pacientes ante la pérdida cuando quien lo dio juzgue oportuno quitarlo.”
“Quien frecuenta mucho los libros antiguos será algo difícil de contentar con los nuevos.”
“Los libros, como los proverbios, reciben su principal valor del sello y la estima de las edades por las que han pasado.”
“Cuando todo se considera, la vida humana es, en el mejor de los casos, como un niño caprichoso que hay que entretener y halagar un poco para mantenerlo quieto hasta que se duerma, y entonces termina la preocupación.”
“El problema del mal... ¿Por qué lo permite Dios? O bien, si Dios es omnipotente, en cuyo caso la creación y la providencia serían lo mismo, ¿por qué creó Dios así?”