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Significado
La humildad del aprendizaje permanente
Cicerón, ya avanzado en edad y consolidado como maestro de retórica, reconoce que quienes aprenden de él también le enseñan. Esta declaración revela una actitud poco común en su época: la disposición de abandonar la jerarquía rígida alumno-profesor. El contexto romano valoraba profundamente la autoridad y la experiencia acumulada, pero el orador reconoce que el saber circula en ambas direcciones. Sus discípulos aportan perspectivas frescas, cuestionamientos genuinos y formas novedosas de entender los textos clásicos.
La cita expone algo fundamental sobre el conocimiento: ninguna trayectoria, por brillante que sea, agota lo que existe por descubrir. La edad no congela el intelecto. Aquellos que rodean a un maestro traen consigo el oxígeno de la duda, la curiosidad sin hábitos cristalizados y la capacidad de ver lo obvio desde ángulos inesperados.
Esta postura tiene consecuencias prácticas inmediatas. Quien se atrinca en su autoridad envejece intelectualmente más rápido. Quien permanece abierto al diálogo genuino, aunque sea con quienes supuestamente sabe menos, mantiene viva la mente. La verdadera madurez consiste en reconocer los límites de lo que ya se domina.
Frases relacionadas
“La juventud es el momento de estudiar la sabiduría; la vejez, el de practicarla.”
“En la vejez la ciencia es para nosotros un cómodo refugio; y si no la plantamos de jóvenes, no nos dará sombra cuando seremos viejos.”
“Si no plantamos el árbol de la sabiduría cuando jóvenes, no podrá prestarnos su sombra en la vejez.”
“Yo sólo sé que no sé nada”
Más frases de Cicerón
“Pensar es como vivir dos veces”
“La naturaleza ha puesto en nuestras mentes un insaciable deseo de ver la verdad”
“La ciencia que se aparta de la justicia, más que ciencia debe llamarse astucia”
“De hombres es equivocarse; de locos persistir en el error”
“No basta con alcanzar la sabiduría, es necesario saber utilizarla”