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Significado
La sed humana de verdad
Cicerón señala algo fundamental sobre nuestra naturaleza: llevamos inscritos en la mente un impulso irreprimible hacia el conocimiento. No se trata de una característica opcional o secundaria, sino de algo constitutivo del ser humano. Este deseo opera constantemente, más allá de nuestras creencias religiosas o filosóficas. Incluso cuando nos conformamos con respuestas superficiales, algo en nuestro interior sigue cuestionando, investigando, buscando explicaciones más profundas sobre el mundo y nuestra existencia.
Contexto y alcance
El filósofo romano escribía en una época donde la razón y el diálogo representaban herramientas principales para acceder a la realidad. Su pensamiento refleja la herencia griega que valoraba la investigación racional. Lo relevante es que Cicerón atribuye este impulso a la naturaleza misma, no a la educación o a circunstancias externas. Con esto plantea que todos compartimos esta capacidad innata.
Tensiones actuales
Hoy enfrentamos una paradoja: disponemos de acceso sin precedentes a información, pero experimentamos una creciente confusión sobre qué es verdadero. El deseo ciceroniante persiste, aunque navegamos entre fuentes conflictivas y narrativas competidoras. Reconocer este impulso nos ayuda a evaluar nuestras propias motivaciones intelectuales y a ser más críticos respecto a cómo satisfacemos esa búsqueda.
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“Pensar es como vivir dos veces”
“La ciencia que se aparta de la justicia, más que ciencia debe llamarse astucia”
“De hombres es equivocarse; de locos persistir en el error”
“No basta con alcanzar la sabiduría, es necesario saber utilizarla”
“El cultivo de la memoria es tan necesario como el alimento para el cuerpo”