“Cuando todo se considera, la vida humana es, en el mejor de los casos, como un niño caprichoso que hay que entretener y halagar un poco para mantenerlo quieto hasta que se duerma, y entonces termina la preocupación.”
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Significado
Una mirada sobre la vida como cuidado provisional
William Temple, obispo anglicano y pensador social, pinta la existencia humana como algo frágil y voluble que exige pequeñas atenciones para no desbordarse. La imagen de un niño caprichoso sugiere que muchas de nuestras ocupaciones y placeres funcionan como distracciones que calman momentáneamente la inquietud vital; son estrategias de manejo emocional más que respuestas a un propósito último. La vida aparece así como una serie de consuelos temporales hasta que llega el cierre inevitable.Consecuencias morales y prácticas
Aceptar esa perspectiva obliga a revisar prioridades: si gran parte de la energía se invierte en entretenerse, surge la pregunta sobre qué merece un compromiso más profundo. En el plano social, las políticas o cultivos culturales que promueven gratificaciones menores pueden estar funcionando como paliativos. A nivel personal, la reflexión empuja a equilibrar esos cuidados inmediatos con búsquedas que den sentido sostenido, antes de que la preocupación concluya con el descanso final.Frases relacionadas
“Una vida ociosa es una muerte anticipada.”
“La indiferencia del mexicano ante la muerte se nutre de su indiferencia ante la vida.”
“Cuando vienes al mundo, lloras. Cuando mueres, el mundo calla.”
“La cultura es la intersección entre las personas y la vida misma. Es la forma en que enfrentamos la vida, el amor, la muerte, el nacimiento, la decepción... todo eso se expresa en la cultura.”
Más frases de William Temple
“Todos los preceptos del cristianismo coinciden en enseñarnos y mandarnos moderar nuestras pasiones, templar nuestros afectos por las cosas de este mundo; ser agradecidos por lo poseído y pacientes ante la pérdida cuando quien lo dio juzgue oportuno quitarlo.”
“Quien frecuenta mucho los libros antiguos será algo difícil de contentar con los nuevos.”
“Los libros, como los proverbios, reciben su principal valor del sello y la estima de las edades por las que han pasado.”
“Las mejores reglas para formar a un joven son: hablar poco, escuchar mucho, reflexionar solo sobre lo que ha pasado en su compañía, desconfiar de las propias opiniones y valorar a los demás que lo merecen.”
“El problema del mal... ¿Por qué lo permite Dios? O bien, si Dios es omnipotente, en cuyo caso la creación y la providencia serían lo mismo, ¿por qué creó Dios así?”