“Pero hay una ley superior a la Constitución que regula nuestra autoridad sobre el dominio y que se dedica a los mismos fines nobles.”
William H. Seward fue un abogado y político estadounidense que ejerció como gobernador de Nueva York, secretario de Estado y precandidato presidencial del Partido Republicano. Se graduó con honores en Union College, presidió el instituto fundado por su padre y desarrolló una destacada carrera pública.
1801 – 1872
Crea una imagen con esta frase
Elige un fondo:
Significado
El trasfondo histórico y la idea central
Seward recupera la noción de una ley superior que orienta la actuación del Estado más allá del texto constitucional. Procede del debate prebélico sobre la expansión territorial y la esclavitud, cuando los límites legales chocaban con juicios morales. Plantea que existen principios éticos públicos que regulan cómo se ejerce la soberanía sobre nuevos territorios, y que esos principios comparten fines con la Constitución aunque no siempre coincidan en forma.Implicaciones políticas y tensiones éticas
Aceptar una norma moral por encima de la carta magna libera la crítica frente a leyes injustas pero también abre la puerta a selecciones subjetivas de autoridad. Hay una promesa de legitimidad moral en la política y, simultáneamente, un riesgo: quién define esa moral y con qué aval. La propuesta exige equilibrio, procedimiento democrático y clarificación de valores para evitar que la apelación a lo superior sirva para consolidar potestades arbitrarias.Frases relacionadas
“Quien discute sobre si se puede matar a la propia madre no merece argumentos sino azotes.”
“Es mejor arriesgarse a salvar a un culpable que condenar a un inocente.”
“Si se quisieran estudiar todas las leyes, no habría tiempo material de infringirlas.”
“La aceptación de la opresión por parte del oprimido acaba por ser complicidad; la cobardía es un consentimiento; existe solidaridad y participación vergonzosa entre el gobierno que hace el mal y el pueblo que lo deja hacer.”
Más frases de William H. Seward
“Como verdad general, las comunidades prosperan y florecen, o se marchitan y declinan, en la medida en que practican o dejan de practicar los deberes primarios de la justicia y la humanidad.”
“La constitución regula nuestra administración; dedica el dominio a la unión, a la justicia, a la defensa, al bienestar y a la libertad.”
“He aprendido, por experiencia, que la virtud y el patriotismo, el vicio y el egoísmo, se hallan en todos los partidos, y que difieren menos en sus motivos que en las políticas que persiguen.”
“Es cierto, en efecto, que el ámbito nacional es nuestro. Es cierto que fue adquirido por el valor y la riqueza de toda la nación. Sin embargo, no tenemos poder arbitrario sobre él.”
“Pero su respuesta es que la Constitución reconoce la propiedad de los esclavos. Bastaría, por tanto, responder que este reconocimiento constitucional debe ser anulado, ya que es incompatible con la ley de la naturaleza y de las naciones.”