“Los filósofos comprensiblemente se centran en la naturaleza de la razón. Sin embargo, para que la razón florezca, debe practicarse en el entorno adecuado. Y eso, tristemente, suele faltar precisamente en los lugares donde la razón es más estimada.”
Autor y filósofo inglés conocido por sus ensayos y libros sobre filosofía, ética y pensamiento crítico, valorado por su claridad y por hacer accesibles conceptos complejos.
1968
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Significado
Dónde prospera la razón
La idea apunta a una distinción sencilla: conocer la naturaleza de la razón no basta si falta el contexto que la haga operativa. La razón requiere práctica: diálogo sincero, disposición al error, instituciones que toleren la discusión y rutinas intelectuales que fomenten la comprobación y la crítica. Sin esos elementos, el pensamiento queda reducido a fórmulas o a gestos rituales que aparentan rigor sin cultivarlo.
La paradoja de los foros prestigiosos
El giro más inquietante es que esos apoyos suelen escasear precisamente en ámbitos que proclaman admiración por la razón. Universidades, medios o círculos profesionales pueden valorar la lógica en abstracto y, al mismo tiempo, esterilizarla por competencias, conformismo o interés institucional. La consecuencia es práctica: la razón puede volverse herramienta de poder o etiqueta honorífica. La respuesta no es teórica, sino institucional y pedagógica: reconstruir espacios donde la argumentación se practique de verdad.
Frases relacionadas
“Debes estudiar cuidadosamente el arte de razonar, ya que es lo que la mayoría de la gente desconoce, y no hay nada que me disguste más que discutir, ni siquiera conversar, con alguien que no comprende la filosofía inductiva y deductiva.”
“Hay un gran peligro en la vida estudiantil. Nos apoyamos en lo que dijo Sócrates o en lo que enseñó Copérnico; ¿cómo disputar una autoridad que nos ha llegado establecida por siglos? Debemos al menos cuestionarla; no podemos aceptar nada por sentado, salvo las primeras fórmulas matemáticas. Cuestionen todo lo demás.”
“Los innumerables tratados de antigüedades, filosofía, matemáticas, historia natural y de otro tipo [...] escritos originalmente en, o traducidos a nuestra lengua, son suficientes para conducirnos un largo trecho en cualquier ciencia a la que nos incite la curiosidad. La mayor dificultad con que luchábamos fue la falta de un buen arte del razonamiento, que no tuvimos, que yo sepa, hasta que ese defecto fue suplido por Locke, cuyo Ensayo sobre el entendimiento humano compensa en gran medida la carencia de todos los demás de ese tipo.”
“La verdadera función de la filosofía es educarnos en los principios del razonamiento y no poner fin a un razonamiento mediante la introducción de conclusiones fijas.”
Más frases de Julian Baggini
“La rehabilitación de la razón es urgente porque sólo mediante el uso adecuado de la razón podemos encontrar la salida de los atolladeros en los que muchos de los grandes problemas de nuestro tiempo han quedado atrapados. Sin una idea clara de lo que significa que un punto de vista sea más razonable que otro, parece que la postura que se adopta se basa, en última instancia, en nada más que opinión o preferencia personal.”
“Si a algunos les resulta chocante que los científicos no sean ordenadores fríos sino seres humanos con diferentes preferencias, disposiciones, habilidades y temperamentos, deben de tener una idea muy extraña de cómo piensa la gente. La ciencia es, sin duda, una búsqueda racional por excelencia. Pero hacemos violencia al concepto de racionalidad si pretendemos que no es una capacidad complicada y algo desordenada.”
“El buen filosofar exige algo más que una mente afilada: lo que a veces se llama sutileza mental, una sensibilidad o perspicacia filosófica. Yo la llamo juicio, que defino, de forma algo engorrosa, como una facultad cognitiva necesaria para alcanzar conclusiones o formular teorías cuya verdad o falsedad no puede determinarse apelando únicamente a los hechos y/o a la lógica. Hay numerosos ejemplos de ello, pero quizá el más claro procede de la filosofía moral.”
“Las autobiografías filosóficas hacen mucho más que revelar las personalidades y prejuicios de sus autores; proporcionan ejemplos reveladores de por qué tales factores inevitablemente colorean nuestro pensamiento más allá de lo biográfico.”
“Como sugerí al inicio de esta parte del libro, para evitar la arrogancia debemos pensar en esta bestia más como una mula que como un pura sangre. Nuestra racionalidad es algo desordenada que no puede captarse sólo en los procesos formales de la lógica. Pero en muchos aspectos nosotros, las mulas, somos superiores a los pedigríes de Platón, porque mientras los suyos no pueden unir razón y emoción, nosotros sí. Mejor ser una mula con muchas habilidades que un caballo de un solo truco.”