“Si exagerásemos nuestras alegrías, como hacemos con nuestras penas, nuestros problemas perderían importancia.”
“Es cierto que el amor conserva la belleza y que la cara de las mujeres se nutre de caricias, lo mismo que las abejas se nutren de miel.”
“La oscuridad nos envuelve a todos, pero mientras el sabio tropieza en alguna pared, el ignorante permanece tranquilo en el centro de la estancia.”
“Las verdades que revela la inteligencia permanecen estériles. Sólo el corazón es capaz de fecundar los sueños.”
“Cuando se ve una cosa bella, se quiere poseerla. Es una inclinación natural que las leyes han previsto.”
“Los hombres mediocres, que no saben que hacer con su vida, suelen desear el tener otra vida más infinitamente larga.”
“Toda la justicia social descansa en estos dos axiomas: El robo es punible y el producto del robo es sagrado.”
“Llamamos peligrosos a los que poseen un espíritu contrario al nuestro, e inmorales a los que no profesan nuestra moral.”
“La nada es un infinito que nos envuelve: venimos de allá y allá nos volveremos. La nada es un absurdo y una certeza; no se puede concebir, y, sin embargo, es.”
“La Ley, en su magnífica ecuanimidad, prohibe, tanto al rico como al pobre, dormir bajo los puentes, mendigar por las calles y robar pan.”
“La moral es la regla de las costumbres. Y las costumbres son los hábitos. La moral es, pues, la regla de los hábitos.”
“En todo lo que nos rodea y en todo lo que nos mueve debemos advertir que interviene en algo la casualidad.”
“La vida resulta deliciosa, horrible, encantadora, espantosa, dulce, amarga; y para nosotros lo es todo.”
“Para lograr grandes cosas debemos no sólo actuar, sino también soñar; no sólo planear sino también creer.”