“Lo seguí mirando hasta que desapareció.”
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Significado
La mirada que se queda
La escena plantea una observación prolongada hasta la ausencia, un gesto que puede ser literal —seguir a alguien con la vista hasta que ya no está— y también simbólico: presencia convertida en memoria. En la voz de Zainab Salbi, conocida por su trabajo con mujeres afectadas por la guerra y la violencia, la frase sugiere el peso de ver cómo una vida, una historia o una voz se extinguen ante los ojos de quienes miran. La mirada aquí funciona como testimonio y como registro de pérdida.
Lo que queda después
Ese seguimiento silencioso trae implicaciones éticas: mirar no equivale a intervenir, pero tampoco es neutro. Queda la pregunta sobre la responsabilidad de transformar la observación en cuidado o acción, y sobre el valor de no dejar que el desaparecido sea borrado por el olvido. Mantener la imagen viva en la memoria puede ser una forma de resistencia, y admitir la impotencia puede ser el primer paso para buscar herramientas que eviten futuras desapariciones.
Frases relacionadas
“El que ha naufragado tiembla incluso ante las olas tranquilas.”
“Crecí con los sonidos de la guerra: los sonidos staccato de los disparos, los desgarradores estallidos de las explosiones, los ominosos zumbidos de los aviones y los lamentos de las sirenas.”
“Me desperté a medianoche con el sonido de una fuerte explosión.”
“No recuerdo la hora; solo recuerdo que el sonido fue tan intenso y tan chocante.”
Más frases de Zainab Salbi
“Saddam nos dio muchas cosas: el desarrollo del país..., pero creo que lo que nos quitó, mientras tanto, fue nuestra propia alma. Llegamos a una etapa en que nos temíamos unos a otros, donde esposos y esposas no se hablaban, donde los padres tenían miedo de expresar nada frente a sus hijos porque los maestros preguntaban qué pensaba papá del tío Saddam. Y hay historias horribles de padres ejecutados por culpa del niño.”
“Crecí con los colores de la guerra: los rojos del fuego y de la sangre, los tonos marrones de la tierra al explotar en nuestras caras y el plateado penetrante de un misil explotado, tan brillante que nada puede proteger tus ojos.”
“Crecí con los sonidos de la guerra: los sonidos staccato de los disparos, los desgarradores estallidos de las explosiones, los ominosos zumbidos de los aviones y los lamentos de las sirenas.”
“Sonidos que uno esperaría, pero que también son conciertos disonantes de bandadas de pájaros chillando en la noche, los agudos llantos sinceros de los niños y el trueno, insoportable, del silencio.”
“«La guerra», dijo una amiga mía, «no se trata del sonido en absoluto. En realidad se trata del silencio, el silencio de la humanidad.»”