“Saddam nos dio muchas cosas: el desarrollo del país..., pero creo que lo que nos quitó, mientras tanto, fue nuestra propia alma. Llegamos a una etapa en que nos temíamos unos a otros, donde esposos y esposas no se hablaban, donde los padres tenían miedo de expresar nada frente a sus hijos porque los maestros preguntaban qué pensaba papá del tío Saddam. Y hay historias horribles de padres ejecutados por culpa del niño.”
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Significado
El precio de vivir con miedo
Habla de un progreso material que vino acompañado de una pérdida intangible: la alma colectiva. El relato describe una atmósfera de vigilancia cotidiana donde la desconfianza se vuelve costumbre; parejas que evitan hablar, padres que temen expresar opiniones delante de sus hijos, y la traición infantil convertida en arma política. Ese tejido social queda corroído porque el temor sustituye a la conversación y la sospecha reemplaza la solidaridad.
Heridas en la convivencia y la memoria
Las implicaciones atraviesan generaciones: la normalización de la denuncia y la violencia pública hiere la confianza, produce silencios prolongados y dificulta cualquier reparación. Recuperar la convivencia exige más que infraestructuras: requiere verdad, reconocimiento del daño y prácticas que restablezcan la confianza. Sin abordar esas heridas morales, los logros materiales pierden significado y la comunidad queda fracturada por recuerdos de violencia y vergüenza.
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“Crecí con los colores de la guerra: los rojos del fuego y de la sangre, los tonos marrones de la tierra al explotar en nuestras caras y el plateado penetrante de un misil explotado, tan brillante que nada puede proteger tus ojos.”
“Crecí con los sonidos de la guerra: los sonidos staccato de los disparos, los desgarradores estallidos de las explosiones, los ominosos zumbidos de los aviones y los lamentos de las sirenas.”
“Sonidos que uno esperaría, pero que también son conciertos disonantes de bandadas de pájaros chillando en la noche, los agudos llantos sinceros de los niños y el trueno, insoportable, del silencio.”
“«La guerra», dijo una amiga mía, «no se trata del sonido en absoluto. En realidad se trata del silencio, el silencio de la humanidad.»”
“Me desperté a medianoche con el sonido de una fuerte explosión.”