“Al exigir este candor y la sencillez de mente en quienes investigan la verdad de nuestra religión, el cristianismo no exige más de lo que se ha reconocido con facilidad a todas las ramas de la ciencia humana.”

Simon Greenleaf
Simon Greenleaf

Jurista estadounidense, profesor de la Facultad de Derecho de Harvard y autor del Tratado sobre el derecho de la prueba, obra de referencia en la jurisprudencia de su país. También escribió El testimonio de los evangelistas, donde aplica las reglas de la prueba judicial a los Evangelios.

1783 – 1853

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Significado

Sobre la exigencia intelectual

Greenleaf sostiene que el cristianismo pide de sus investigadores candor y sencillez de mente, es decir, honestidad intelectual y disposición a seguir la evidencia donde vaya. La afirmación compara esas actitudes con las que se conceden a cualquier disciplina científica: no exige privilegios epistemológicos ni estándares distintos, sino la misma claridad y rectitud que se exige a historiadores, juristas o científicos al evaluar hechos y testimonios.

Origen histórico y alcance práctico

Jurisconsulto del siglo XIX, Greenleaf aplicó criterios forenses al estudio de los evangelios; su punto histórico es apologético y metódico a la vez. La implicación práctica es doble: legitima que las creencias religiosas sean sometidas a examen riguroso y, al mismo tiempo, reclama que ese examen se haga con imparcialidad y sin suponer desventajas para la fe. El resultado es una llamada a la coherencia metodológica: si una afirmación reclama verdad, debe aceptarla o rebatirla con las mismas reglas que se usan en otras ciencias.

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