“No críen a sus hijos para que detesten a los Estados Unidos... Recuerden que ahora formamos un solo país. Abandonen todas esas animosidades locales y hagan estadounidenses a sus hijos.”
Militar y general estadounidense que dirigió los ejércitos de los Estados Confederados durante la Guerra de Secesión.
1807 – 1870
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Significado
Reconciliar lealtades locales con la nación
Lee exhorta a que la siguiente generación deje atrás rencores regionales y adopte una identidad común. En ese llamado hay una voluntad explícita de cerrar grietas políticas y culturales tras un conflicto devastador: priorizar la pertenencia nacional sobre las fidelidades municipales permite estabilizar la convivencia y reconstruir instituciones. La voz que aconseja tiene tono paternal y práctico, orientada a moldear comportamientos civiles más que a reescribir hechos pasados.
Heridas abiertas y quién se beneficia
Dicho reclamo nace en la posguerra y debe leerse en su contexto: proviene de quien representó la rebelión derrotada y buscó reintegración sin transformar estructuras sociales profundas. Favorece la armonía entre perdedores y vencedores, pero puede también silenciar reclamos de justicia y las memorias de los explotados. La lección útil es doble: la unidad facilita la paz, pero la paz impuesta sin reparación reproduce desigualdades. Aceptar una identidad común exige negociar memoria, poder y reparación.
Frases relacionadas
“Yo soy siempre fiel al sistema liberal y justo que proclamó mi patria.”
“El que es elegido príncipe con el favor popular debe conservar al pueblo como amigo.”
“Las promesas son olvidadas por los príncipes, nunca por el pueblo.”
“Si no existieran hijos, yernos, hermanos y cuñados, cuántos disgustos se ahorrarían los jefes de gobierno.”
Más frases de Robert E. Lee
“La marcha de la Providencia es tan lenta y nuestros deseos tan impacientes; la obra del progreso es tan inmensa y nuestros medios para ayudarla tan débiles; la vida de la humanidad es tan larga, la del individuo tan breve, que a menudo sólo vemos el refluxo de la ola que avanza y nos desanimamos. Es la historia la que nos enseña a esperar.”
“Es bueno que la guerra sea tan terrible; de lo contrario nos volveríamos demasiado aficionados a ella.”
“Debemos perdonar a nuestros enemigos. Puedo decir sinceramente que no ha pasado un día desde que empezó la guerra en que no haya rezado por ellos.”
“No puedo consentir en poner bajo el control de otros a quien no puede controlarse a sí mismo.”
“No pude añadir nada sustancial a la información existente sobre el tema. Creo, además, que es más prudente no mantener abiertas las llagas de la guerra, sino seguir el ejemplo de aquellas naciones que se esforzaron por borrar las huellas de la contienda civil y condenar al olvido los sentimientos que ésta engendró.”