“No pude añadir nada sustancial a la información existente sobre el tema. Creo, además, que es más prudente no mantener abiertas las llagas de la guerra, sino seguir el ejemplo de aquellas naciones que se esforzaron por borrar las huellas de la contienda civil y condenar al olvido los sentimientos que ésta engendró.”
Militar y general estadounidense que dirigió los ejércitos de los Estados Confederados durante la Guerra de Secesión.
1807 – 1870
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Significado
Olvido como estrategia de paz
Lee admite su propia falta de aportes nuevos y propone, con prudencia, cerrar las heridas de la guerra; su propuesta es imitar a países que borraron rastros del conflicto y relegaron al olvido los afectos que surgieron. Dicha postura nace del deseo de estabilidad y de reunificación tras una contienda devastadora: priorizar la pacificación sobre la persistencia de rencores, aceptando que la memoria puede convertirse en un obstáculo para la reconstrucción política.
Riesgos y responsabilidades históricas
La opción por el olvido puede facilitar la convivencia, pero también conlleva efectos problemáticos: silencia a las víctimas, oculta responsabilidades y alimenta relatos hegemónicos que seleccionan qué debe recordarse. Perdonar sin procesar puede equivaler a normalizar injusticias no resueltas. La lección contemporánea es exigir un equilibrio entre la reconciliación y la verdad; de otro modo, lo que se intenta enterrar revive en otras formas.
Frases relacionadas
“La vida sería imposible si todo se recordase. El secreto está en saber elegir lo que debe olvidarse”
“Mi memoria es magnífica para olvidar”
“Los recuerdos comunes son a veces los más pacificadores.”
“Nunca debemos permitir que el 11 de septiembre se convierta en un momento de protesta y división. En cambio, ese día debe ser un tiempo para promover la paz y el respeto mutuo.”
Más frases de Robert E. Lee
“La marcha de la Providencia es tan lenta y nuestros deseos tan impacientes; la obra del progreso es tan inmensa y nuestros medios para ayudarla tan débiles; la vida de la humanidad es tan larga, la del individuo tan breve, que a menudo sólo vemos el refluxo de la ola que avanza y nos desanimamos. Es la historia la que nos enseña a esperar.”
“Es bueno que la guerra sea tan terrible; de lo contrario nos volveríamos demasiado aficionados a ella.”
“Debemos perdonar a nuestros enemigos. Puedo decir sinceramente que no ha pasado un día desde que empezó la guerra en que no haya rezado por ellos.”
“No puedo consentir en poner bajo el control de otros a quien no puede controlarse a sí mismo.”
“No críen a sus hijos para que detesten a los Estados Unidos... Recuerden que ahora formamos un solo país. Abandonen todas esas animosidades locales y hagan estadounidenses a sus hijos.”