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Significado
Sobre la autoridad y la razón
La frase plantea que la justicia exige desmontar la idea de que la pertenencia a un determinado sexo confiere automáticamente autoridad moral o intelectual. Mary Astell devuelve la discusión al terreno de la argumentación: quien aspira a la equidad debe evaluar razones y hechos, no aceptar la palabra de alguien por su identidad. Hay aquí un llamado a la modestia intelectual y a la crítica de privilegios que actúan como atajos hacia la verdad.Alcances históricos y éticos
Situada en los debates sobre matrimonio, educación y poder de finales del siglo XVII, la observación de Astell confronta normas que legitimaban desigualdades. Sus implicaciones llegan hasta hoy: cuestionar la presunción de legitimidad asociada a grupos dominantes; defender la igualdad de trato y la evaluación imparcial de argumentos. En la práctica eso implica reformar instituciones, prácticas discursivas y actitudes cotidianas para que la justicia dependa de razones, no de identidades.Frases relacionadas
“Se piensa que lo justo es lo igual, y así es; pero no para todos, sino para los iguales. Se piensa por el contrario que lo justo es lo desigual, y así es, pero no para todos, sino para los desiguales.”
“Al expresar todos mis sentimientos acerca de la igualdad en el matrimonio, casi no sé por dónde empezar. Y quizás eso sea parte del problema. ¿Por qué tenemos que explicarnos cuando se trata de justicia e igualdad? ¿Por qué el sentido común no es suficiente?”
“No existe una mente femenina y otra masculina: el cerebro es un órgano sin sexo”
“La conspiración machista quiso anular la mente femenina”
Más frases de Mary Astell
“Así, ya sea por el ingenio o por la belleza de la que un hombre esté enamorado, no hay grandes esperanzas de una felicidad duradera; la belleza, con todas las ayudas del arte, no tiene larga duración; cuanto mayor es, más pronto decae; y él, que sólo o principalmente eligió por la belleza, en poco tiempo encontrará la misma razón para otra elección.”
“De nuevo, si la soberanía absoluta no es necesaria en un Estado, ¿cómo puede serlo en una familia? O si lo es en una familia, ¿por qué no en un Estado, ya que ninguna razón que se dé para lo uno no se sostendría con más fuerza para lo otro?”
“Debe hacerse la tonta ante testigos; puede creer que un hombre, orgulloso y vanidoso como es, pondrá su jactanciosa autoridad, la dignidad y la prerrogativa de su sexo momentáneamente a sus pies, pero con la perspectiva de recuperarlas con mayor ventaja; puede llamarse su esclavo unos pocos días, pero sólo para hacerla suya durante el resto de su vida.”
“¿Es el estar atado a aquel que nos ofende? ¿Por qué, mejor dicho, esto debería recomendársenos, y realmente lo haría si nos guiáramos por la razón y no por el humor y la pasión bruta? El que no hace de la amistad el principal incentivo de su elección, y la prefiere antes que cualquier otra consideración, no merece una buena esposa, y por lo tanto no debe quejarse si se queda sin una... La institución cristiana del matrimonio proporciona lo mejor que puede ser para la tranquilidad y la satisfacción doméstica y para la educación de los niños.”
“Los innumerables tratados de antigüedades, filosofía, matemáticas, historia natural y de otro tipo [...] escritos originalmente en, o traducidos a nuestra lengua, son suficientes para conducirnos un largo trecho en cualquier ciencia a la que nos incite la curiosidad. La mayor dificultad con que luchábamos fue la falta de un buen arte del razonamiento, que no tuvimos, que yo sepa, hasta que ese defecto fue suplido por Locke, cuyo Ensayo sobre el entendimiento humano compensa en gran medida la carencia de todos los demás de ese tipo.”