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Significado
Igualdad de derechos y uso de la razón
Wollstonecraft sostiene que los derechos atribuidos por la razón a los seres humanos no pierden validez cuando se aplican a las mujeres; al contrario, su fuerza debería mantenerse si el razonamiento es coherente. La afirmación pone el énfasis en la consistencia lógica: si se defienden derechos humanos en abstracto, excluir a la mitad de la población supone una contradicción. Implica también que la igualdad no es un favor emocional sino una exigencia intelectual y moral que se sostiene frente al escrutinio racional.Horizonte histórico y consecuencias
Escribió en la era de la Ilustración y de revoluciones que proclamaban libertades universales, pero que muchas veces las restringían al hombre ciudadano; por eso su intervención fue tanto filosófica como política. La demanda de educación, representación y reformas legales que promovió no era retórica: buscaba transformar discursos abstractos en derechos concretos. Hoy la frase conserva su valor como crítica a cualquier universalidad declarada que ignore a grupos enteros.Frases relacionadas
“Se piensa que lo justo es lo igual, y así es; pero no para todos, sino para los iguales. Se piensa por el contrario que lo justo es lo desigual, y así es, pero no para todos, sino para los desiguales.”
“Al expresar todos mis sentimientos acerca de la igualdad en el matrimonio, casi no sé por dónde empezar. Y quizás eso sea parte del problema. ¿Por qué tenemos que explicarnos cuando se trata de justicia e igualdad? ¿Por qué el sentido común no es suficiente?”
“Quien quiera ser justo debe empezar por reconocer que el sexo no siempre tiene la razón.”
“Las mayorías y las minorías no pueden legítimamente ser tomadas en cuenta en absoluto para decidir las cuestiones de justicia.”
Más frases de Mary Wollstonecraft
“Fortalezcamos la mente femenina, abramos sus horizontes y habrá llegado el fin de la obediencia ciega de las mujeres hacia los hombres”
“La independencia la he considerado desde hace mucho tiempo como la gran bendición de la vida, la base de toda virtud; y siempre aseguraré mi independencia restringiendo mis necesidades, aunque tuviese que vivir en un páramo estéril.”
“La virtud solo puede florecer entre iguales.”
“Es hora de hacer una revolución en las costumbres femeninas: es tiempo de devolverles su dignidad perdida. Es hora de separar la moral de las costumbres locales inmutables.”
“¿Qué es esto, sino la rapacidad de aquellos hombres que ejercen su razón, los sacerdotes, asegurada como gran propiedad para la iglesia, cuando un hombre daba sus bienes perecederos para salvarse de los oscuros tormentos del purgatorio?”