“La adulación, bajeza del que adula; engaño del adulado y aún bajeza de los dos; porque su bajeza muestra el que gusta de su adulación, que no se fía en el valor de sus méritos.”

Francisco de Quevedo
Francisco de Quevedo

Escritor español.

1580-1645

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Significado

El veneno mutuo de la adulación

Quevedo identifica la adulación como un vicio que contamina a ambas partes involucradas. El adulador revela su propia debilidad moral al prostituirse con palabras falsas, mientras que quien las recibe demuestra inseguridad profunda. La aceptación complaciente de elogios infundados expone una verdad incómoda: esa persona duda de sus logros reales y necesita confirmación artificial. No es un simple intercambio de palabras vacías, sino un pacto tácito donde ambos reconocen, sin admitirlo, la fragilidad de sus posiciones.

La verdadera medida del mérito

El filósofo madrileño toca un nervio fundamental sobre la confianza en uno mismo. Un individuo seguro de su valor no requiere halagos constantes ni busca aduladores. Su obra permanece porque posee solidez intrínseca, no porque alguien la celebre. La cita gana relevancia en contextos donde el poder, la belleza o el talento se magnifican artificialmente. En la corte, en política, en redes sociales contemporáneas, la dinámica persiste: unos fabrican elogios y otros los consumen hambrientos de validación.

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