“Escuchad el consejo del que mucho sabe; pero, sobre todo, escuchad el consejo de quien mucho os ama”
“La fuerza es confiada por naturaleza. No existe un signo más patente de debilidad que desconfiar instintivamente de todo y de todos.”
“El de la locura y el de la cordura son dos países limítrofes, de fronteras tan imperceptibles, que nunca puedes saber con seguridad si te encuentras en el territorio de la una o en el territorio de la otra.”
“La civilización es una terrible planta que no vegeta y no florece si no es regada de lágrimas y de sangre.”
“El hombre malo puede decantarse a veces hacia el lado de la razón; pero le resulta casi imposible no hacer cuanto conviene para inclinarse a la maldad.”
“Para sentirse, no diremos seguros, pero animados y tranquilos a lo largo de la vida, hay que desear poco y esperar todavía menos.”
“Más instructivos son los errores de las grandes inteligencias que las verdades de los ingenios mediocres.”
“El que se fía de cualquiera demuestra poca discreción y sensatez: el que de nadie se fía muestra tener todavía menos.”
“Los deseos son como los peldaños de una escalera, que cuanto más subes, tanto menos contento te hallas.”
“Hay algunos obsesos de prudencia, que a fuerza de querer evitar todos los pequeños errores, hacen de su vida entera un solo error.”
“Las naturalezas inferiores repugnan el merecido castigo; las medianas se resignan a él; las superiores lo invocan.”
“La política es demasiado a menudo el arte de traicionar los intereses reales y legítimos, y de crear otros imaginarios e injustos.”
“Excelente maestro es aquel que, enseñando poco, hace nacer en el alumno un deseo grande de aprender.”