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Significado
La prudencia del equilibrio selectivo
Arturo Graf plantea aquí una paradoja sobre la tolerancia y la discreción. Cerrar un ojo sugiere la capacidad de ignorar deliberadamente lo intrascendente, de pasar por alto ofensas menores o imperfecciones inevitables. Esta flexibilidad resulta necesaria para convivir sin caer en el perfeccionismo paralizante. Sin embargo, la advertencia sobre cerrar ambos ojos toca algo más profundo: existe un límite donde la indulgencia se convierte en complicidad, donde mirar hacia otro lado deja de ser sabiduría y se transforma en irresponsabilidad.
Aplicaciones prácticas
La frase cobra sentido en contextos diversos. En relaciones personales, apunta a la necesidad de elegir bien nuestras batallas, de no magnificar cada pequeña decepción. En asuntos públicos o éticos, advierte contra la apatía sistemática frente a injusticias reales. El desafío radica en desarrollar ese discernimiento: saber cuándo la magnanimidad es virtuosa y cuándo se convierte en indiferencia culpable. Graf nos coloca ante una responsabilidad incómoda: la de mantener al menos un ojo abierto siempre.
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“El saber y la razón hablan; la ignorancia y el error gritan”
“Escuchad el consejo del que mucho sabe; pero, sobre todo, escuchad el consejo de quien mucho os ama”
“La vida es un negocio en el que no se obtiene una ganancia que no vaya acompañada de una pérdida.”
“Si no tienes la libertad interior, ¿qué otra libertad esperas poder tener?”
“El amor es como el agua, si algo no lo agita, se echa a perder.”