“Crecí en Irak devastado por la guerra, y creo que la guerra tiene dos caras y solo hemos visto una. Solo hablamos de una de ellas, pero hay otra que yo he presenciado como alguien que vivió en ella y que terminó trabajando en ella.”
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Significado
Mirada desde dentro: la otra faz de la violencia
Quien habla trae la autoridad de haber vivido el conflicto y luego activado en su entorno, por eso diferencia la imagen habitual de la guerra —ruinas, combates y titulares— de la experiencia diaria que raramente aparece: las rutinas de reconstrucción, el trabajo invisible de apoyo, las heridas psicológicas que perduran y la burocracia que decide quién recibe ayuda. Señala que el relato público ha sido parcial; hay escenas y labores que quedan fuera del foco mediático y que cambian la forma en que una sociedad se reorganiza tras el colapso.De la experiencia personal a consecuencias colectivas
Conocida por su labor humanitaria, su testimonio obliga a repensar prioridades: conversación pública, políticas y recursos deben reconocer tanto la destrucción inmediata como las trayectorias de recuperación y las desigualdades que emergen. Implica también escuchar voces que pasan de víctimas a agentes, entender el costo humano de la reparación y valorar el trabajo cotidiano que sostiene la vida después del conflicto.Frases relacionadas
“Una vez despertado el pensamiento no vuelve a dormitar.”
“Quizá haya enemigos de mis opiniones, pero yo mismo, si espero un rato, puedo ser también enemigo de mis opiniones.”
“Cada día me miro en el espejo y me pregunto: "Si hoy fuese el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy?". Si la respuesta es "No" durante demasiados días seguidos, sé que necesito cambiar algo.”
“La diferencia entre un esclavo y un ciudadano es que el ciudadano puede preguntarse por su vida y cambiarla.”
Más frases de Zainab Salbi
“Saddam nos dio muchas cosas: el desarrollo del país..., pero creo que lo que nos quitó, mientras tanto, fue nuestra propia alma. Llegamos a una etapa en que nos temíamos unos a otros, donde esposos y esposas no se hablaban, donde los padres tenían miedo de expresar nada frente a sus hijos porque los maestros preguntaban qué pensaba papá del tío Saddam. Y hay historias horribles de padres ejecutados por culpa del niño.”
“Crecí con los colores de la guerra: los rojos del fuego y de la sangre, los tonos marrones de la tierra al explotar en nuestras caras y el plateado penetrante de un misil explotado, tan brillante que nada puede proteger tus ojos.”
“Crecí con los sonidos de la guerra: los sonidos staccato de los disparos, los desgarradores estallidos de las explosiones, los ominosos zumbidos de los aviones y los lamentos de las sirenas.”
“Sonidos que uno esperaría, pero que también son conciertos disonantes de bandadas de pájaros chillando en la noche, los agudos llantos sinceros de los niños y el trueno, insoportable, del silencio.”
“«La guerra», dijo una amiga mía, «no se trata del sonido en absoluto. En realidad se trata del silencio, el silencio de la humanidad.»”