“Yo era muy religioso; iba a la sinagoga al menos una vez, a veces dos veces al día. Recuerdo mi religiosidad tan profunda; creo que la religión es buena para los niños, especialmente para los niños educados, ya que permite a la imaginación un mundo imaginativo aparte del mundo práctico.”

Yehuda Amichai
Yehuda Amichai

Poeta israelí nacido en Alemania, considerado el más importante de la poesía hebrea moderna. Introdujo el lenguaje coloquial en la lírica hebrea y fue traducido a decenas de idiomas.

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Significado

Religiosidad y esfera imaginativa

Amichai evoca una práctica religiosa intensa para subrayar cómo la liturgia, las historias y los rituales crean un espacio simbólico que alimenta la imaginación. Para un niño formado, ese ámbito funciona como una segunda realidad donde se pueden ensayar preguntas morales, metáforas y formas narrativas sin la presión inmediata de lo utilitario. La religión, en este sentido, ofrece vocabulario simbólico y escenarios imaginativos que amplían la percepción más allá de la rutina cotidiana.

Educación, tradición y crítica

Leído en su contexto personal —poeta israelí con raíces judías que vivió entre tradición y modernidad— el comentario reconoce un valor formativo: enseñar acceso a mundos simbólicos puede fomentar creatividad y recursos éticos. Al mismo tiempo plantea una exigencia crítica: la transmisión religiosa debe protegerse de literalismos que cierren esa imaginación. La implicación práctica es simple y doble: enriquecer la educación simbólica y, simultáneamente, cultivar la libertad de interpretar esos símbolos.

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