“Mis poemas son de carácter político en el sentido más profundo de la palabra. Son medios políticos para vivir en su tiempo, para ser un hombre de su tiempo.”
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Significado
La poesía como compromiso vital
Amichai plantea la poesía como una práctica que traduce la vida en acción política: no política partidaria, sino la postura ética que define cómo se habita un tiempo histórico. Los versos funcionan como herramientas para nombrar lo cotidiano y asumir la propia condición humana frente a los hechos colectivos; escribir equivale a situarse, a marcar una presencia que responde a heridas, alegrías y contradicciones del presente. La dimensión política aparece cuando el lenguaje deja de ser solo reflejo y se convierte en forma de existencia.Contexto histórico y consecuencias éticas
Procedente de una biografía atravesada por guerras, migraciones y memoria colectiva, Amichai fusiona lo íntimo con lo público para mantener viva la experiencia histórica. Sus poemas actúan como testimonio y punto de encuentro entre individuo y comunidad, obligando al lector a reconocer responsabilidades comunes. La implicación práctica es clara: la literatura no es pasarela estética, sino un medio para sostener la humanidad dentro de su tiempo y para hacer visible lo que podría desaparecer.Frases relacionadas
“¡Como si se pudiera matar el tiempo sin insultar a la eternidad!”
“Todo lo que realmente nos pertenece es el tiempo; incluso el que no tiene nada más, lo posee”
“Me interesa el futuro porque es el sitio donde voy a pasar el resto de mi vida”
“El tiempo no es sino la corriente en la que estoy pescando”
Más frases de Yehuda Amichai
“La razón de un poeta es escribir poemas, no hacer publicidad de sí mismo como poeta.”
“A menudo he dicho que toda poesía es política. Esto se debe a que los poemas reflejan una respuesta humana a la realidad, y la política es parte de esa realidad, la historia en construcción. Incluso si un poeta escribe sobre estar en una casa de cristal bebiendo té, eso refleja la política.”
“Yo era muy religioso; iba a la sinagoga al menos una vez, a veces dos veces al día. Recuerdo mi religiosidad tan profunda; creo que la religión es buena para los niños, especialmente para los niños educados, ya que permite a la imaginación un mundo imaginativo aparte del mundo práctico.”