“Cuando les conviene, los hombres pueden creer una teoría de la que no saben nada más que su nombre.”
Vilfredo Pareto fue un economista, sociólogo y filósofo italiano, destacado por sus análisis sobre la distribución de la riqueza y el estudio de las élites sociales.
1848 – 1923
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Significado
Credulidad como atajo cognitivo
Pareto observa que muchas personas adoptan etiquetas intelectuales por conveniencia, sin indagar su contenido. Esa aceptación funciona como un atajo mental: el mero reconocimiento del nombre ofrece pertenencia y certeza sin el esfuerzo de comprender argumentos. En su obra, el autor combina economía y sociología para mostrar cómo las creencias circulan como símbolos sociales, más que como proposiciones examinadas. La frase apunta a la diferencia entre apariencia y conocimiento efectivo: el signo sustituye al entendimiento.Efectos en la vida pública
Cuando la adhesión se basa en rótulos, aumentan la posibilidad de manipulación política y la polarización identitaria. Las ideas pierden su función crítica y pasan a ser emblemas que ordenan grupos y legitimidades. A nivel individual, se empobrece el ejercicio del juicio; a nivel colectivo, se institucionalizan mitos que resisten la refutación porque su fuerza reside en la etiqueta y no en la evidencia. Reconocer esa dinámica ayuda a distinguir fe performativa de reflexión razonada.Frases relacionadas
“Siempre es erróneo, en cualquier lugar y para cualquier persona, creer en algo sin pruebas suficientes.”
“Aunque cincuenta millones de personas digan la misma tontería, ésta sigue siendo una tontería”
“La ventaja se la lleva aquel que aprovecha el momento oportuno”
“El saber y la razón hablan; la ignorancia y el error gritan”
Más frases de Vilfredo Pareto
“La sociedad no es homogénea, y quienes no se cierran deliberadamente los ojos deben reconocer que los hombres difieren mucho entre sí en los aspectos físico, moral e intelectual.”
“La historia es un cementerio de aristocracias.”
“La afirmación de que los hombres son objetivamente iguales es tan absurda que ni siquiera merece ser refutada.”
“Supongamos que la nueva élite proclamara de forma clara y sencilla sus intenciones de suplantar a la vieja élite; nadie acudiría en su ayuda, sería derrotada antes de haber librado una batalla. Por el contrario, parece no pedir nada para sí, sabiendo bien que sin pedir nada de antemano obtendrá lo que desea como consecuencia de su victoria.”
“Es un hecho conocido que casi todas las revoluciones han sido obra, no del pueblo llano, sino de la aristocracia, y especialmente de la parte decadente de la aristocracia.”