“Es un hecho conocido que casi todas las revoluciones han sido obra, no del pueblo llano, sino de la aristocracia, y especialmente de la parte decadente de la aristocracia.”
Vilfredo Pareto fue un economista, sociólogo y filósofo italiano, destacado por sus análisis sobre la distribución de la riqueza y el estudio de las élites sociales.
1848 – 1923
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Significado
Origen y dinámica de las rebeliones
Pareto plantea que, con frecuencia, los cambios violentos no surgen desde la base sino desde fracciones de la élite, especialmente aquellas que han perdido vigor y prestigio. Es una lectura que sitúa la revolución como maniobra interna: rivalidades, resentimientos y ansias de sustitución impulsan a sectores aristocráticos a movilizar masas o instrumentos coercitivos para rehacerse un espacio. La participación popular puede ser real, pero actúa muchas veces como medio más que como motor.Contexto histórico e implicaciones
Formulado a fines del siglo XIX y comienzos del XX dentro de su teoría de la circulación de élites, el planteamiento critica la visión romántica del pueblo como sujeto exclusivo del cambio. La consecuencia práctica es doble: subraya la fragilidad de las instituciones cuando las élites se fracturan y obliga a pensar las transformaciones políticas como reordenamientos de poder más que como simples liberaciones sociales. Esa lente ayuda a interpretar golpes, revoluciones y movimientos populistas contemporáneos.Frases relacionadas
“Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo”
“No progresas mejorando lo que ya esta hecho, sino esforzándote por lograr lo que aún queda por hacer”
“Debe ser muy grande el placer que proporciona el gobernar, puesto que son tantos los que aspiran a hacerlo.”
“La pasión de dominar es la más terrible de todas las enfermedades del espíritu humano.”
Más frases de Vilfredo Pareto
“La sociedad no es homogénea, y quienes no se cierran deliberadamente los ojos deben reconocer que los hombres difieren mucho entre sí en los aspectos físico, moral e intelectual.”
“La historia es un cementerio de aristocracias.”
“La afirmación de que los hombres son objetivamente iguales es tan absurda que ni siquiera merece ser refutada.”
“Supongamos que la nueva élite proclamara de forma clara y sencilla sus intenciones de suplantar a la vieja élite; nadie acudiría en su ayuda, sería derrotada antes de haber librado una batalla. Por el contrario, parece no pedir nada para sí, sabiendo bien que sin pedir nada de antemano obtendrá lo que desea como consecuencia de su victoria.”
“Las teorías económicas y sociales empleadas por los que participan en la lucha social deben juzgarse no por su valor objetivo sino principalmente por su eficacia en despertar emociones. Su refutación científica es inútil, por correcta que sea objetivamente.”