“El resto, llamado literatura, es un expediente de la imbecilidad humana para orientar a los futuros profesores.”
Tristan Tzara, seudónimo de Samuel Rosenstock, fue un poeta y ensayista nacido en Moineşti (Rumanía) que desarrolló gran parte de su actividad en Francia.
1896 – 1963
Crea una imagen con esta frase
Elige un fondo:
Significado
La provocación de Tzara
La frase ataca la institucionalización de la literatura como si fuera un trámite administrativo que legitima lo mediocre. Proveniente del dadaísmo, gesto furioso contra la lógica bélica y la alta cultura de su tiempo, busca desactivar la solemnidad académica: la creación se reduce a instrucciones que reproducen imbecilidad generacional, y la autoridad educativa resulta cómplice en ese proceso. El tono es corrosivo, pensado para escándalo y reflexión, no para reconciliación amable.Lecturas y consecuencias
Si se toma en serio, la observación obliga a cuestionar cómo se enseña, qué se canoniza y quién decide qué permanece. Hay una advertencia implícita sobre la rutina pedagógica que transforma la obra viva en manual de procedimientos; también hay un llamado a recuperar experimentación, riesgo y libertad crítica dentro del aula. Al mismo tiempo, el gesto conserva su ambigüedad: puede inspirar renovación o cerrar en cinismo, según cómo se lea.Frases relacionadas
“Encuentro la televisión muy educativa. Cada vez que alguien la enciende, me retiro a otra habitación y leo un libro.”
“No hace falta quemar libros si el mundo empieza a llenarse de gente que no lee, que no aprende, que no sabe...”
“Muchas personas son demasiado educadas para hablar con la boca llena, pero no les importa hacerlo con la cabeza hueca.”
“Aunque muchos estadounidenses no nativos han aprendido muy poco sobre nosotros, con el tiempo hemos tenido que aprender todo sobre ellos. Vemos sus películas, leemos su literatura, adoramos en sus iglesias y asistimos a sus escuelas.”
Más frases de Tristan Tzara