“«La obra de arte no debe ser bella en sí misma, porque está muerta».”

Tristan Tzara
Tristan Tzara

Tristan Tzara, seudónimo de Samuel Rosenstock, fue un poeta y ensayista nacido en Moineşti (Rumanía) que desarrolló gran parte de su actividad en Francia.

1896 – 1963

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Significado

Arte como organismo

Tzara, figura central del dadaísmo tras la Primera Guerra Mundial, sostiene que la búsqueda de la belleza formal puede transformar la obra en algo estéril. Si la pieza queda reducida a perfección decorativa, pierde su capacidad de irritar, conmover o cuestionar: se convierte en reliquia para el ojo, no en acontecimiento que altera la percepción. En ese contexto histórico su frase actúa como rechazo de la tradición estética que convierte el arte en ilusión cómoda.

Consecuencias prácticas

La propuesta obliga a replantear criterios creativos y curatoriales: la obra valiosa es aquella que exige respuesta, que contiene riesgo, error o disonancia, y cuya relevancia nace en la experiencia y el conflicto más que en la pulcritud técnica. Esto no prohibe la belleza sensorial, sino que la coloca al servicio de la acción artística, vinculando creación y vida en un intercambio dinámico, siempre inestable.

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