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Significado
Una invitación al rechazo del pesimismo
Rubén Darío, el poeta nicaragüeño modernista, expresa aquí una postura clara contra los discursos catastrofistas y la prédica del fatalismo. Aquellos que predican desgracias eternas aparecen en su obra como voces tóxicas, portavoces de un destino inmutable que ahoga la esperanza. El verbo "aborrecer" marca una distancia radical: no se trata de ignorar o tolerar estas bocas, sino de rechazarlas activamente, de sentir aversión hacia ellas.
En el contexto del modernismo latinoamericano, esta afirmación cobra particular relevancia. Frente a un continente azotado por inestabilidad política, pobreza y sometimiento cultural, Darío defiende la capacidad de crear belleza y significado. El rechazo al pesimismo apocalíptico permite imaginarse futuros distintos. La cita sugiere que ciertos discursos, cuando se normalizan, cercenan la posibilidad misma de transformación.
El llamado de Darío permanece vigente. Señala que el lenguaje que consumimos importa: las palabras que escuchamos repetidas moldean lo que creemos posible. Rechazar la prédica de lo inevitable abre espacio para la acción consciente y la esperanza fundada.
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“Dudo que los humanos lleguemos a crear un mundo mejor. No veo por qué la ingeniería genética va a tener más éxito allí donde el amor, la justicia y la solidaridad han fracasado”
“Este día que tanto temes por ser el último, es la aurora del día eterno.”
“La esperanza es una virtud cristiana que consiste en despreciar todas las miserables cosas de este mundo en espera de disfrutar, en un país desconocido, deleites ignorados que los curas nos prometen a cambio de nuestro dinero.”
“Encomiéndate a Dios de todo corazón, que muchas veces suele llover sus misericordias en el tiempo que están más secas las esperanzas.”
Más frases de Rubén Darío
“No dejes apagar el entusiasmo, virtud tan valiosa como necesaria; trabaja, aspira, tiende siempre hacia la altura.”
“Sin la mujer, la vida es pura prosa.”
“El libro es fuerza, es valor, es fuerza, es alimento; antorcha del pensamiento y manantial del amor.”
“Pues si te empeñas en soñar te empeñas en aventar la llama de tu vida.”
“Juventud, divino tesoro, ¡ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar, no lloro... y a veces lloro sin querer.”