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Significado
El fuego del esfuerzo constante
Rubén Darío, poeta modernista de finales del siglo XIX, plantea aquí una defensa del entusiasmo como fuerza motriz del progreso personal. En su época de transformaciones artísticas y sociales, identificaba en esa pasión por mejorar una virtud tanto rara como indispensable. El entusiasmo, lejos de ser mera emoción superficial, funciona como el combustible que sostiene el trabajo disciplinado y la búsqueda de excelencia. Sin él, caemos en la rutina y la mediocridad.
Aspiración y movimiento
La imagen del trabajo continuo "hacia la altura" sugiere una vida orientada por metas, donde el crecimiento nunca se da por concluido. Darío reconoce que la comodidad y el desánimo acechan constantemente, amenazando con apagar ese fuego interior. Por eso insiste en mantener el entusiasmo activo, como quien cuida una llama. La acción (trabajar, aspirar, tender) y la actitud (no perder la pasión) se entrelazan como requisitos mutuos para cualquier trayecto significativo hacia la superación.
Frases relacionadas
“Si no se sabe a qué puerto se quiere navegar, ningún viento es favorable”
“Cuanto más alto coloque el hombre su meta, tanto más crecerá”
“No progresas mejorando lo que ya esta hecho, sino esforzándote por lograr lo que aún queda por hacer”
“Haríamos muchas más cosas si creyéramos que son muchas menos las imposibles”
Más frases de Rubén Darío
“Sin la mujer, la vida es pura prosa.”
“El libro es fuerza, es valor, es fuerza, es alimento; antorcha del pensamiento y manantial del amor.”
“Aborreced las bocas que predicen desgracias eternas.”
“Pues si te empeñas en soñar te empeñas en aventar la llama de tu vida.”
“Juventud, divino tesoro, ¡ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar, no lloro... y a veces lloro sin querer.”