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Significado
Audiencia y persistencia
Robert Hall subraya la curiosa resistencia de un libro que sigue convocando atención pública año tras año sin fatigar a su audiencia. La observación apunta tanto a su autoridad moral como a su riqueza verbal: fragmentos que funcionan como sermones, relatos y leyes se prestan a distintas lecturas según la época. Esa continuidad no depende únicamente de lo sagrado, sino de la capacidad del texto para volver a hablar a conflictos humanos repetidos —culpas, consuelos, normas— con lenguaje que mantiene vigencia.
Implicaciones para la vida pública
La afirmación tiene consecuencias sobre cómo se configuran las comunidades: una obra que ocupa el espacio público regulariza rituales, gestiona memorias y ofrece un vocabulario compartido. Al mismo tiempo plantea preguntas sobre diversidad y hegemonía cultural: ¿qué ocurre cuando una sola voz monopoliza ceremonias colectivas? En sociedades pluralistas la función del libro canónico puede diluirse o fragmentarse, y la convivencia exige negociar qué lecturas serán comunes y cuáles quedarán como herencia privada.
Frases relacionadas
“La fe no es creer lo que no vimos, sino creer lo que no vemos”
“Hay más lagrimas derramadas sobre oraciones respondidas que sobre oraciones sin respuesta”
“El que la Biblia no tenga ni huella de humor es uno de los hechos más extraordinarios de la literatura.”
“La Biblia inglesa es un libro que, si todo lo demás en nuestro idioma se perdiera, sería por sí sola suficiente para mostrar toda la extensión de su belleza y poder.”
Más frases de Robert Hall
“Su imaginación imperial ha puesto a toda la Naturaleza bajo tributo y ha recopilado riquezas de cada escena de la creación y de todos los ámbitos del arte.”
“Llamad a las cosas por su nombre... ¡Copa de brandy con agua! Ese es el nombre corriente pero no el apropiado: pedid una copa de fuego líquido y de condenación destilada.”
“Estableced, por tanto, en vuestras mentes, como máxima que nunca debe borrarse ni olvidarse, que el ateísmo es un sistema inhumano, sangriento y feroz, igualmente hostil a todo freno útil y a todo afecto virtuoso; que, al no dejar nada por encima nuestro que inspire reverencia, ni nada alrededor que despierte ternura, hace la guerra al cielo y a la tierra: su primer objeto es destronar a Dios, el siguiente destruir al hombre.”
“Debemos preocuparnos más de que nuestras aflicciones nos beneficien que de que sean prontamente apartadas de nosotros.”
“La Biblia es el tesoro del pobre, el consuelo del enfermo y el sostén del moribundo; y mientras otros libros pueden divertir e instruir en una hora de ocio, es triunfo peculiar de aquel libro crear luz en medio de la oscuridad, aliviar la pena que no admite otro alivio, dirigir un rayo de esperanza al corazón que ningún otro tema de consuelo puede alcanzar; mientras la culpa, la desesperación y la muerte desaparecen al contacto de su santa inspiración.”