“La guerra es algo cruel; llena nuestros corazones de odio en lugar de amor al prójimo.”
Militar y general estadounidense que dirigió los ejércitos de los Estados Confederados durante la Guerra de Secesión.
1807 – 1870
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Significado
Corazones que cambian con la guerra
Robert E. Lee plantea que la experiencia bélica corrompe las disposiciones afectivas: donde antes podía haber solidaridad ahora brota resentimiento y hostilidad. Su observación nace de su papel como general del Ejército Confederado durante la Guerra Civil estadounidense y de la reflexión tras la derrota, lo que añade a la frase una mezcla de honestidad vivida y ambigüedad moral; habla desde la desolación del conflicto, pero lo hace también desde la defensa de una causa históricamente ligada a la esclavitud.
Consecuencias para la memoria y la política
La idea obliga a pensar en cómo la violencia institucionaliza el odio y fragmenta comunidades, alimentando ciclos de venganza que perduran más allá del combate. Como planteamiento práctico sugiere caminos como la reconciliación, la reparación y la educación cívica para reconstruir la confianza; al mismo tiempo, la biografía del autor recuerda que aceptar esa lección exige someterla a examen crítico: la advertencia sobre el daño de la guerra no exime de responsabilizarse por las decisiones políticas que llevaron a ella.
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“Reverendo Lawson: ¡Ustedes atrajeron a esos chicos aquí y los degradaron! Bob: ¡No creemos que los cuerpos humanos sean inmundicia hasta que son cadáveres, reverendo Lawson! Bill: Amábamos cada centímetro de esos chicos. Bob: Cada vez que pudimos. Bill: Y los enviamos a la guerra, ya que tenían que ir, con todas sus superficies— Bob: vibrando con besos y amor.”
“A las mujeres les gusta sobre todo salvar a quien las pierde.”
“Para una persona no violenta, todo el mundo es su familia.”
“Ama y haz lo que quieras. Si callas, callarás con amor; si gritas, gritarás con amor; si corriges, corregirás con amor, si perdonas, perdonarás con amor.”
Más frases de Robert E. Lee
“La marcha de la Providencia es tan lenta y nuestros deseos tan impacientes; la obra del progreso es tan inmensa y nuestros medios para ayudarla tan débiles; la vida de la humanidad es tan larga, la del individuo tan breve, que a menudo sólo vemos el refluxo de la ola que avanza y nos desanimamos. Es la historia la que nos enseña a esperar.”
“Es bueno que la guerra sea tan terrible; de lo contrario nos volveríamos demasiado aficionados a ella.”
“Debemos perdonar a nuestros enemigos. Puedo decir sinceramente que no ha pasado un día desde que empezó la guerra en que no haya rezado por ellos.”
“No puedo consentir en poner bajo el control de otros a quien no puede controlarse a sí mismo.”
“No críen a sus hijos para que detesten a los Estados Unidos... Recuerden que ahora formamos un solo país. Abandonen todas esas animosidades locales y hagan estadounidenses a sus hijos.”