“El prejuicio contra la sentimentalidad, sostengo, carece de fundamento y, de hecho, es una extensión de ese desdén tan familiar hacia las pasiones en la literatura y la filosofía occidentales.”
Educador y profesor de filosofía continental en la Universidad de Texas en Austin, hijo de un padre abogado y una madre artista.
1942 – 2007
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Significado
Sobre el desprestigio de la sentimentalidad
El rechazo a la emotividad que señala Solomon aparece como herencia de una tradición occidental que ha favorecido la razón fría y ha sospechado de las pasiones. Al despreciar lo sentida como mera debilidad, se invalida también forma de conocimiento —esas intuiciones morales, memorias y empatías que nacen del afecto— y se reduce la capacidad para comprender la experiencia humana en toda su complejidad. La sentimentalidad, por tanto, no es un vicio estético sino una dimensión cognitiva y valorativa.
Consecuencias para pensar y escribir
Ese prejuicio empobrece tanto la filosofía como la literatura: teorías éticas que desestiman la motivación afectiva ofrecen diagnósticos incompletos, y obras narrativas que rehúyen el vínculo emocional pierden profundidad humana. Aceptar la legitimidad de lo sentimental obliga a repensar métodos y géneros, reconociendo que la emoción complementa la razón y aporta perspectivas necesarias para juzgar, narrar y actuar.
Frases relacionadas
“La historia cuenta lo que sucedió; la poesía lo que debía suceder”
“La vida es como una leyenda: no importa que sea larga, sino que esté bien narrada”
“La poesía es más profunda y filosófica que la historia.”
“Uno de los extremos más necesarios y más olvidados en relación con esa novela llamada Historia, es el hecho de que no está acabada.”
Más frases de Robert C. Solomon
“La sentimentalidad... no es una evasión de la realidad ni de la responsabilidad; todo lo contrario: ofrece la condición previa para el compromiso ético, más que un obstáculo para él.”
“Vale la pena notar que el epíteto ofensivo "sentimentalista" no siempre ha sido un término despectivo: hace apenas doscientos años, cuando Schiller se refería a sí mismo y a su poesía como "sentimental" (en oposición al estilo "ingenuo" de Goethe), tenía en mente la elegancia de la emoción, no la dulzura empalagosa ni la manipulación de pasiones melosas.”
“El ataque sin precedentes de Kant contra el sentimiento y el sentimentalismo fue al menos en parte una reacción, quizá visceral, no solo contra los teóricos filosóficos del sentimiento moral (a quienes al menos admiraba), sino también contra la avalancha de escritoras populares en Europa y América que entonces producían miles de novelas y melodramas muy leídos que, en efecto, igualaban la virtud y la bondad con el sentimiento desbordado. No es secreto que la acusación de sentimentalismo ha tenido durante mucho tiempo implicaciones sexistas.”
“No es cierto, como han sostenido más de un gran cínico, que la sentimentalidad traicione al cinismo. Más bien es la sentimentalidad la que traiciona al cínico, pues es el cínico y no el sentimentalista quien no puede soportar la emoción honesta.”
“En la medida en que Estados Unidos —no me gusta la palabra 'hegemonía'— tiene influencia en todo el mundo, no creo que esta influencia se base en gran medida en que los países utilicen el dólar como su principal reserva.”