Crear imagen
Elige un fondo:
Significado
El regreso inesperado del deseo
Ramón Gómez de la Serna toca aquí un aspecto incómodo de la naturaleza humana: el deseo no obedece a calendarios ni horarios. Irrumpe cuando menos lo esperamos, frecuentemente después de creer que lo habíamos superado o dejado atrás. Esa sorpresa es su verdadero peligro. Mientras anticipamos algo, podemos prepararnos mentalmente; mientras lo controlamos conscientemente, al menos fingimos tener poder sobre él. Pero un deseo que resurge sin aviso nos desestabiliza, nos pone frente a nuestra propia vulnerabilidad.
La reflexión del escritor español dialoga con una experiencia universal: el desengaño sentimental que resurge, la tentación que creíamos vencida, la ambición que dormía. El deseo prospera en la ignorancia de su próxima visita, lo que lo hace más difícil de domesticar. Reconocer esta característica cambia la estrategia: no se trata de vencerlo definitivamente, sino de aprender a convivir con sus apariciones repentinas, sabiendo que ninguna resolución nos exime de futuras sorpresas.
Frases relacionadas
“Beber sin tener sed y hacer el amor en cualquier época, señora, son las únicas cosas que nos distinguen de los otros animales”
“No hay cosas por las cuales los hombres hagan tan hercúleos esfuerzos como las cosas de las cuales ellos saben que no son merecedores.”
“Nada me distrae, nada me divierte. Y lo que no me apasiona, me aburre.”
“Los deseos se tienen, no se piden. Lo que se pide es el objeto del deseo.”
Más frases de Ramón Gómez de la Serna
“En la vida hay que ser un poco tonto porque sinó lo son sólo los demás y no te dejan nada.”
“El lunar es el punto final del poema de la belleza.”
“Tenía tan mala memoria que se olvidó de que tenía mala memoria y se acordó de todo.”
“Los que matan a una mujer y después se suicidan debían variar el sistema: suicidarse antes y matarla después.”
“Aburrirse es besar a la muerte.”