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Significado
La muerte cotidiana del tedio
Ramón Gómez de la Serna equipara el aburrimiento con una forma de fallecimiento. No habla de la muerte física, sino de algo más insidioso: la extinción de la vitalidad mientras el cuerpo aún respira. El tedio paraliza la capacidad de asombro, erosiona la curiosidad y convierte la existencia en una sucesión mecánica de instantes sin propósito. Para este escritor español, quien celebraba la creatividad y lo grotesco, la apatía representaba el enemigo más peligroso del espíritu.
La frase condensa una verdad incómoda sobre la experiencia moderna. Quien se aburre permanece vivo formalmente, pero ha renunciado a vivir en sentido pleno. Pierde el diálogo con el mundo, la capacidad de descubrir significado en lo cotidiano. Gómez de la Serna proponía lo contrario: mantener los ojos abiertos, buscar lo extraordinario en los detalles menores, resistirse a la pasividad.
Esta advertencia sigue siendo pertinente. El aburrimiento crónico no es un lujo emocional, sino un síntoma de desconexión profunda. La provocación ramoneana invita a cuestionarse: ¿qué tan viva es mi vida si dejo que el tedio la colonice?
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“En la vida hay que ser un poco tonto porque sinó lo son sólo los demás y no te dejan nada.”
“El lunar es el punto final del poema de la belleza.”
“Tenía tan mala memoria que se olvidó de que tenía mala memoria y se acordó de todo.”
“Los que matan a una mujer y después se suicidan debían variar el sistema: suicidarse antes y matarla después.”
“El mejor destino que hay es el de supervisor de nubes, acostado en una hamaca mirando al cielo.”