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Una lección sobre la astucia y la supervivencia social
Ramón Gómez de la Serna, el escritor español conocido por sus greguerías, plantea una paradoja incómoda sobre cómo funciona el mundo. Sugiere que la ingenuidad total es un lujo peligroso: quien es completamente cuerdo y racional en un entorno poblado de aprovechados termina siendo víctima. La "tontería" aquí no refiere a la estupidez, sino a cierta flexibilidad mental, a la capacidad de dejar ir el control, de no tomarse todo tan en serio. Quien permanece siempre vigilante, calculador y lógico queda exhausto mientras otros avanzan sin cargas.
La cita refleja una realidad social incómoda: los espacios compartidos recompensa cierto grado de despreocupación estratégica. Los que se permiten actuar sin obsesionarse por las reglas, que toman riesgos calculados o simplemente desconectan del drama colectivo, suelen quedarse con más recursos (tiempo, energía, oportunidades) que los crónicamente cautelosos. No apela a la maldad, sino al reconocimiento de que la vida requiere equilibrio entre la prudencia y el abandono ocasional del control absoluto.
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“No hay ninguna cosa seria que no pueda decirse con una sonrisa”
“Yo soy un hombre de gustos sencillos: siempre me conformo con lo mejor”
“Hay tanta contaminación en el aire que, si no fuera por nuestros pulmones, no habría donde ponerla”
“La gente buena duerme mucho mejor por la noche que la gente mala. Por supuesto, la gente mala se lo pasa mucho mejor cuando está despierta”
Más frases de Ramón Gómez de la Serna
“El lunar es el punto final del poema de la belleza.”
“Tenía tan mala memoria que se olvidó de que tenía mala memoria y se acordó de todo.”
“Los que matan a una mujer y después se suicidan debían variar el sistema: suicidarse antes y matarla después.”
“Aburrirse es besar a la muerte.”
“El mejor destino que hay es el de supervisor de nubes, acostado en una hamaca mirando al cielo.”