“¡Ay de los que comenzaron esta guerra, si no lo hicieron con amarga sinceridad!”
Escritora estadounidense cuyas memorias ofrecen una perspectiva personal y detallada sobre la vida social y la política durante la Guerra Civil.
1823 – 1886
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Significado
Charleston, diarios y la intimidad pública
Chesnut escribió desde el corazón del Sur durante la guerra civil, y su cuaderno mezcla la vida privada con la política. La frase expresa una acusación contra quienes promovieron el conflicto: si su impulso no fue honesto y profundo, quedarán marcados por la culpa y la vergüenza. En su contexto, esa sospecha apunta a las élites sureñas cuyo discurso de honor y defensa de instituciones encubría intereses materiales y orgullos personales.La carga moral de las decisiones colectivas
Más allá de la denuncia, emerge una reflexión sobre responsabilidad y veracidad: la amarga sinceridad aparece como prueba de integridad, y su ausencia como semilla de destrucción. El diario ofrece así la voz de quien registra la hipocresía y anticipa el peso histórico sobre los artífices del conflicto. La lección es que la legitimidad de una guerra se mide también por la honestidad de sus impulsores y por el sufrimiento que dejan tras de sí.Frases relacionadas
“A los vivos les debemos respeto pero a los muertos solo les debemos la verdad.”
“Nadie puede apartarse de la verdad sin dañarse a sí mismo.”
“Las verdades de los hombres tienen que ser como piedras y los cargos que ejercen, como cántaros: pase lo que pase debe romperse el cántaro.”
“No lo hagas si no conviene. No lo digas si no es verdad.”
Más frases de Mary Boykin Chesnut
“Dios perdónanos, pero el nuestro es un sistema monstruoso, un agravio y una iniquidad. Como los patriarcas de antaño, nuestros hombres viven todos en una casa con sus esposas y sus concubinas; y los mulatos que se ven en cada familia se parecen en parte a los niños blancos. Cualquier dama está dispuesta a decirte quién es el padre de todos los niños mulatos en la casa de cualquiera, excepto en la suya propia. Esos, parece pensar, caen de las nubes.”
“Y todo el tiempo parecen considerarse a sí mismos patrones —modelos de maridos y padres.”
“Ni por una palabra ni por una mirada podemos detectar cambio alguno en el comportamiento de esos sirvientes negros. Laurence se sienta a nuestra puerta, somnoliento, respetuoso y profundamente indiferente. Así son todos. Lo llevan demasiado lejos. No podrías decir que siquiera oyen el espantoso alboroto que ocurre en la bahía, aunque les retumba en los oídos noche y día. La gente habla ante ellos como si fueran sillas y mesas. Y no hacen ningún signo. ¿Son toscamente estúpidos o más sabios que nosotros, silenciosos y fuertes, aguardando su momento?”
“Cada día pasan regimientos. La ciudad está llena de soldados. Estos nuevos vienen con ímpetu, de veras. Temen que la guerra termine antes de que tengan ocasión de ver la diversión.”
“Ay de los que comenzaron esta guerra, si no lo hicieron con profundo empeño.”