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Significado
Una breve reflexión sobre verdad y respeto
Voltaire plantea una jerarquía moral provocadora. Mientras convivimos con personas vivas, la consideración y el tacto tienen valor práctico: protegen relaciones, evitan daño innecesario. Pero cuando alguien ha fallecido, esa razón desaparece. Los muertos no sufren por lo que decimos de ellos. Por eso el filósofo sostiene que la verdad histórica, biográfica o moral debe prevalecer sobre la piedad hacia su memoria.
Implicaciones y contexto
La frase cobra sentido en debates sobre cómo recordamos figuras públicas o personajes históricos. Glorificar una mentira para proteger una reputación póstuma es, bajo esta óptica, una forma de corrupción intelectual. Voltaire escribía en una época de censurada historiografía y narrativas construidas por el poder. Para él, la verdad tenía valor independiente del confort que generara.
Tensiones prácticas
Hoy la idea sigue siendo incómoda. Familias reales, comunidades y sociedades completas tienen interés en preservar ciertas versiones del pasado. Pero la cita señala algo claro: cuando el respeto a los vivos entra en conflicto con la verdad sobre los muertos, la segunda merece prioridad. El conocimiento honesto trasciende la lealtad sentimental.
Frases relacionadas
“Nadie puede apartarse de la verdad sin dañarse a sí mismo.”
“Las verdades de los hombres tienen que ser como piedras y los cargos que ejercen, como cántaros: pase lo que pase debe romperse el cántaro.”
“No lo hagas si no conviene. No lo digas si no es verdad.”
“Se puede pecar contra la verdad lo mismo por omisiones calculadas como por informaciones inexactas.”
Más frases de Voltaire
“Lo que llamamos casualidad no es ni puede ser sino la causa ignorada de un efecto desconocido”
“Quienes creen que el dinero lo hace todo, terminan haciendo todo por dinero”
“La escritura es la pintura de la voz”
“La historia no es más que una lista de crímenes y desgracias”
“Azar es una palabra vacía de sentido, nada puede existir sin causa”