“Un marido enfermo puede privar a una mujer de la comodidad y tranquilidad de su vida, dar ocasión para ejercitar su virtud, probar su paciencia y fortaleza al máximo, que es todo lo que él puede hacer; es ella sola quien puede lograr su ruina.”

Mary Astell
Mary Astell

Fue una escritora inglesa.

1666 – 1731

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Significado

La vida doméstica como examen moral

Astell observa que la enfermedad del marido trastorna la comodidad cotidiana y obliga a la mujer a poner a prueba su virtud, su paciencia y su fortaleza hasta el límite. El énfasis no está en la adversidad externa como causa última del fracaso, sino en la respuesta interior: la ruina, si llega, provendrá de actos o decisiones de la propia mujer. En ese gesto hay una doble lectura, porque al mismo tiempo que subraya la capacidad moral femenina, traslada sobre sus hombros una carga desproporcionada frente a circunstancias que ella no ha provocado.

Entre crítica social y llamada a la acción

Situada en el siglo XVIII, la reflexión surge en el marco de una crítica a las leyes y prácticas matrimoniales que limitan la educación y la autonomía femenina. La idea implica una llamada a la formación y al autocontrol como recursos de supervivencia moral, pero también expone el riesgo de que la responsabilidad personal sirva de pretexto para culpabilizar a quien padece. Es una invitación ambivalente a reconocer agencia sin ignorar las estructuras que la constriñen.

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“¿Es el estar atado a aquel que nos ofende? ¿Por qué, mejor dicho, esto debería recomendársenos, y realmente lo haría si nos guiáramos por la razón y no por el humor y la pasión bruta? El que no hace de la amistad el principal incentivo de su elección, y la prefiere antes que cualquier otra consideración, no merece una buena esposa, y por lo tanto no debe quejarse si se queda sin una... La institución cristiana del matrimonio proporciona lo mejor que puede ser para la tranquilidad y la satisfacción doméstica y para la educación de los niños.”

“Los innumerables tratados de antigüedades, filosofía, matemáticas, historia natural y de otro tipo [...] escritos originalmente en, o traducidos a nuestra lengua, son suficientes para conducirnos un largo trecho en cualquier ciencia a la que nos incite la curiosidad. La mayor dificultad con que luchábamos fue la falta de un buen arte del razonamiento, que no tuvimos, que yo sepa, hasta que ese defecto fue suplido por Locke, cuyo Ensayo sobre el entendimiento humano compensa en gran medida la carencia de todos los demás de ese tipo.”

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