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Significado
Finales del siglo XVII: normas que encauzan vidas
Mary Astell, pensadora inglesa, reaccionó contra la costumbre de criar a las mujeres con la meta prioritaria de conseguir marido. En su época, la educación femenina se orientaba hacia roles matrimoniales y la seguridad social que estos ofrecían; así, muchas jóvenes aprendían a medir su valor por la posibilidad de casarse. Astell reivindicó la formación intelectual y moral para que las mujeres pudieran pensar por sí mismas y tomar decisiones más allá del matrimonio.Imposiciones que reducen opciones
La frase denuncia una estructura social que transforma la elección personal en obligación colectiva. Hacer del matrimonio el objetivo principal genera dependencia económica, limita aspiraciones laborales y normaliza la sumisión cotidiana. Para Astell esa enseñanza funcionaba como un poder sutil que reproducía jerarquías; su propuesta pasa por la educación y los derechos civiles para que las mujeres diseñen proyectos propios, algo que conserva vigencia cuando las expectativas externas siguen condicionando vidas.Frases relacionadas
“Fortalezcamos la mente femenina, abramos sus horizontes y habrá llegado el fin de la obediencia ciega de las mujeres hacia los hombres”
“Donde hay educación no hay distinción de clases.”
“La naturaleza hace que los hombres nos parezcamos unos a otros y nos juntemos; la educación hace que seamos diferentes y que nos alejemos.”
“El progreso democrático real no es bajar a la élite al nivel de la masa, sinó en elevar el nivel de la masa al de la élite.”
Más frases de Mary Astell
“Así, ya sea por el ingenio o por la belleza de la que un hombre esté enamorado, no hay grandes esperanzas de una felicidad duradera; la belleza, con todas las ayudas del arte, no tiene larga duración; cuanto mayor es, más pronto decae; y él, que sólo o principalmente eligió por la belleza, en poco tiempo encontrará la misma razón para otra elección.”
“De nuevo, si la soberanía absoluta no es necesaria en un Estado, ¿cómo puede serlo en una familia? O si lo es en una familia, ¿por qué no en un Estado, ya que ninguna razón que se dé para lo uno no se sostendría con más fuerza para lo otro?”
“Debe hacerse la tonta ante testigos; puede creer que un hombre, orgulloso y vanidoso como es, pondrá su jactanciosa autoridad, la dignidad y la prerrogativa de su sexo momentáneamente a sus pies, pero con la perspectiva de recuperarlas con mayor ventaja; puede llamarse su esclavo unos pocos días, pero sólo para hacerla suya durante el resto de su vida.”
“¿Es el estar atado a aquel que nos ofende? ¿Por qué, mejor dicho, esto debería recomendársenos, y realmente lo haría si nos guiáramos por la razón y no por el humor y la pasión bruta? El que no hace de la amistad el principal incentivo de su elección, y la prefiere antes que cualquier otra consideración, no merece una buena esposa, y por lo tanto no debe quejarse si se queda sin una... La institución cristiana del matrimonio proporciona lo mejor que puede ser para la tranquilidad y la satisfacción doméstica y para la educación de los niños.”
“Los innumerables tratados de antigüedades, filosofía, matemáticas, historia natural y de otro tipo [...] escritos originalmente en, o traducidos a nuestra lengua, son suficientes para conducirnos un largo trecho en cualquier ciencia a la que nos incite la curiosidad. La mayor dificultad con que luchábamos fue la falta de un buen arte del razonamiento, que no tuvimos, que yo sepa, hasta que ese defecto fue suplido por Locke, cuyo Ensayo sobre el entendimiento humano compensa en gran medida la carencia de todos los demás de ese tipo.”