“Yo creo que desde muy pequeño mi desdicha y mi dicha, al mismo tiempo, fue el no aceptar las cosas como me eran dadas.”

Julio Cortázar
Julio Cortázar

Escritor argentino.

1914 – 1984

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La rebeldía como brújula existencial

Cortázar reconoce que su rasgo fundamental fue cuestionar la realidad tal como se presentaba. Esta actitud lo marcó profundamente: le causó sufrimiento porque vivir en permanente cuestionamiento genera inquietud y soledad, pero también le proporcionó libertad creativa. Rechazar lo dado significa negarse a aceptar convenciones, límites impuestos y verdades preconcebidas. Para el escritor argentino, esa tensión entre malestar y libertad fue generadora de su obra.

La cita ilumina cómo la creatividad emerge precisamente del descontento. Cortázar no se resignó a la literatura tradicional ni a las estructuras narrativas convencionales, creando obras como Rayuela que desafiaban las formas establecidas. Su insatisfacción perpetua fue el motor de su experimentación. Sin embargo, esta búsqueda constante implica vivir en incomodidad permanente, aceptando que la libertad intelectual tiene un precio emocional.

Relevancia contemporánea

La reflexión de Cortázar sigue siendo pertinente: nos invita a examinar si conformarse con lo establecido es más seguro que crear nuevos caminos. Su ejemplo demuestra que la disconformidad, cuando es reflexiva, puede convertirse en herramienta de transformación personal y artística.

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