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Significado
La paradoja de lo cotidiano
Cortázar revierte nuestra percepción habitual de la dificultad. Mientras consideramos arduas las montañas que debemos escalar, pasamos por alto que las acciones diarias, esas que realizamos sin pensar, contienen complejidades ocultas. Escribir una carta, mantener una conversación, tomar una decisión aparentemente simple: cada una requiere más de lo que creemos invertir. La trampa radica en la familiaridad. Lo que repetimos constantemente nos parece domado, controlado, cuando en realidad demanda precisión, vulnerabilidad y riesgo constante.
Implicaciones de una mirada desprevenida
El escritor argentino sugiere un cambio radical de enfoque. Si reconociéramos la verdadera magnitud de lo ordinario, la arrogancia se desmoronaría. Supondría vivir con mayor conciencia, menos automatismo. Las personas somos capaces de reconocer nuestros límites solo cuando dejamos de darlas por obvias nuestras acciones cotidianas. Esta perspectiva transforma la humildad en lucidez: no se trata de resignación, sino de apreciar el esfuerzo real que exige simplemente existir y relacionarnos con otros.
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“Las inteligencias poco capaces se interesan en lo extraordinario; las inteligencias poderosas en las cosas ordinarias.”
“Una tonelada de ciencia no vale más que una gota de sabiduría”
“La mente de él es de acero; la de ella, de cera”
“Hay muchísimos cerebros masculinos encerrados en cuerpos femeninos”
Más frases de Julio Cortázar
“Vení a dormir conmigo: no haremos el amor, él nos hará.”
“Nada está perdido si se tiene el valor de proclamar que todo está perdido y hay que empezar de nuevo.”
“¿Hasta cuándo vamos a seguir creyendo que la felicidad no es más que uno de los juegos de la ilusión?”
“Las costumbres, Andrée, son formas concretas del ritmo, son la cuota del ritmo que nos ayuda a vivir.”
“La esperanza le pertenece a la vida, es la vida misma defendiéndose.”