“No juzguéis a los demás si no queréis ser juzgados. Porque con el mismo juicio que juzgareis habéis de ser juzgados, y con la misma medida que midiereis, seréis medidos vosotros.”

Jesucristo
Jesucristo

Fundador del cristianismo.

4 AC – 30

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Significado

El espejo del juicio

Jesucristo plantea aquí una ley de reciprocidad moral: la severidad con que evaluamos a otros regresa hacia nosotros con igual intensidad. No se trata de una amenaza divina, sino de una advertencia sobre cómo funcionan nuestras relaciones. Cuando adoptamos una postura de juez, establecemos un estándar que inevitablemente nos medirá. La dureza que aplicamos a los errores ajenos se convierte en el criterio con el que seremos evaluados.

Contexto y alcance práctico

Formulada en el contexto del Sermón de la Montaña, esta enseñanza cuestionaba la mentalidad farisea de la época, que enfatizaba el cumplimiento literal de normas mientras ignoraba la compasión. El mensaje trasciende lo religioso: sugiere que la comprensión y la misericordia generan ambientes donde podemos ser comprendidos y perdonados. En la vida cotidiana, quien cultiva la crítica destructiva construye un mundo crítico; quien busca entender, construye espacios de aceptación.

Implicación personal

La cita propone un cambio de perspectiva fundamental. Antes de juzgar, preguntarse: ¿con qué criterio desearía ser juzgado yo? Esta pregunta simple reorienta nuestras acciones hacia la humildad y la empatía.

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