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Significado
La fuente del daño moral
Jesús desafía la preocupación farisaica por las reglas dietéticas para señalar dónde reside realmente la corrupción humana. Los alimentos que consumimos son neutros; lo que importa es el carácter que revela nuestro lenguaje. Las palabras que pronunciamos expresan el contenido de nuestra mente y corazón: la calumnia, la mentira, el insulto, la arrogancia. Estos actos de habla generan daño concreto en otros y revelan quiénes somos verdaderamente.
Implicaciones prácticas
La cita traslada la responsabilidad moral del cumplimiento externo hacia la intención interior. No podemos culpar a circunstancias externas de nuestra negatividad; esta brota de nuestras propias decisiones. Controlar lo que decimos exige examinar lo que pensamos, requiere autoconocimiento incómodo. El lenguaje se convierte así en espejo del alma.
Relevancia contemporánea
En una era de comunicación digital masiva, el mensaje cobra urgencia: cada comentario, cada tuit, cada mensaje refuerza patrones de pensamiento y afecta a quienes nos rodean. La cita nos coloca frente a una verdad incómoda: la responsabilidad sobre nuestras palabras es ineludible.
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“No juzguéis a los demás si no queréis ser juzgados. Porque con el mismo juicio que juzgareis habéis de ser juzgados, y con la misma medida que midiereis, seréis medidos vosotros.”
“Nos hartamos de andar por sendas de iniquidad y perdición, atravesamos desiertos intransitables.”
“Por sus frutos los conoceréis.”
“Porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden.”
“El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra.”