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Significado
La responsabilidad moral ante la adversidad
Jean de la Fontaine plantea una distinción incómoda: sufrir por azar o mala suerte es una cosa, pero padecer las consecuencias de nuestras propias acciones es cualitativamente diferente. Cuando merecemos lo que nos ocurre, la desgracia adquiere un peso moral adicional porque no podemos refugiarnos en la victimización. El dolor viene acompañado de la certeza de nuestra culpa, lo que lo intensifica y complica.
Este pensamiento resalta la importancia de la integridad personal. Quien vive con coherencia entre sus valores y sus actos puede enfrentar las dificultades sin la angustia extra de saberse responsable. La verdadera desgracia no radica solo en lo que nos sucede, sino en la conciencia de haberlo provocado. Esto transforma la cita en una advertencia contra la autoengaño y una invitación a vivir con mayor cuidado.
Fontaine señala algo fundamental: los problemas merecidos duelen más porque socavan nuestra autoestima. Pierden el carácter de accidente e irradian culpa. Por eso la mayor desdicha quizá sea perder la posibilidad de decirse que fuimos víctimas del destino, quedando solamente la responsabilidad a solas.
Frases relacionadas
“Quien discute sobre si se puede matar a la propia madre no merece argumentos sino azotes.”
“Es mejor arriesgarse a salvar a un culpable que condenar a un inocente.”
“Si se quisieran estudiar todas las leyes, no habría tiempo material de infringirlas.”
“La aceptación de la opresión por parte del oprimido acaba por ser complicidad; la cobardía es un consentimiento; existe solidaridad y participación vergonzosa entre el gobierno que hace el mal y el pueblo que lo deja hacer.”
Más frases de Jean de la Fontaine
“A menudo encontramos nuestro destino por los caminos que tomamos para evitarlo”
“Es mejor confiar en un rey poderoso que en muchas princesitas”
“La sabiduría es un tesoro que nunca causa entorpecimientos”
“La vergüenza de confesar el primer error, hace cometer muchos otros.”
“Ningún camino de flores conduce a la gloria.”