“No son las riquezas ni el esplendor, sino la tranquilidad y el trabajo, los que proporcionan la felicidad.”
“La vida carece de valor si no nos produce satisfacciones. Entre éstas, la más valiosa es la sociedad racional, que ilustra la mente, suaviza el temperamento, alegra el ánimo y promueve la salud.”
“Nunca he podido concebir cómo un ser racional podría perseguir la felicidad ejerciendo el poder sobre otros.”
“Ningún gobierno puede sostenerse sin el principio del temor así como del deber. Los hombres buenos obedecerán a este último, pero los malos solamente al primero.”
“No se debe ser demasiado severos con los errores del pueblo, sino tratar de eliminarlos por la educación.”
“El árbol de la libertad debe ser vigorizado de vez en cuando con la sangre de patriotas y tiranos: es su fertilizante natural.”
“No puede esperarse que los hombres sean trasladados del despotismo a la libertad en un lecho de plumas.”
“Los momentos más felices que mi corazón conoce son aquellos en que derrama su afecto sobre unas cuantas personas estimadas.”
“No hay un rey que, teniendo fuerza suficiente, no esté siempre dispuesto a convertirse en absoluto.”
“Opino con los romanos de antaño que el general de hoy debe ser manaña, si es necesario, soldado raso.”
“Si tuviera que decidir si debemos tener un gobierno sin periódicos o periódicos sin gobierno, no dudaría en preferir lo segundo.”
“Aboga, mi estimado compañero, por una cruzada contra la ignorancia; establece y mejora la ley de educar a la gente común.”