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Significado
La responsabilidad moral ante lo divino
Jefferson expresa una paradoja inquietante: la existencia de un Dios justo lo aterroriza más que su ausencia. El Padre de la Independencia estadounidense, esclavista durante toda su vida, reconoce implícitamente que una deidad omnisciente vería la contradicción flagrante entre sus escritos sobre libertad y sus prácticas. Un universo sin vigilancia divina permite la inconsciencia; uno gobernado por la justicia exige rendición de cuentas.
Contexto y alcance
La reflexión emerge de un hombre enfrentado a sus propias contradicciones. Jefferson redactó que "todos los hombres nacen iguales" mientras mantenía esclavizadas a más de 600 personas. Esta frase revela menos escepticismo religioso que consciencia de culpa. Su temor apunta a que cualquier Dios verdadero condenaría no la incredulidad, sino la hipocresía sistémica.
Vigencia contemporánea
La cita trasciende su autor. Interpela a cualquiera cuyos actos contradicen sus principios declarados. Sugiere que la verdadera amenaza no proviene de cuestionamientos teológicos, sino del juicio moral que comportaría una justicia superior observando nuestras incoherencias.
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“No hay más que un poder: la conciencia al servicio de la justicia; no hay más que una gloria: el genio, el servicio de la verdad.”
“El castigo más justo es aquel que uno mismo se impone.”
“Sostengo que quien infringe una ley porque su conciencia la considera injusta, y acepta voluntariamente una pena de prisión, a fin de que se levante la conciencia social contra esa injusticia, hace gala, en realidad, de un respeto superior por el derecho.”
“El primer castigo del culpable es que su conciencia lo juzga y no lo absuelve nunca.”
Más frases de Thomas Jefferson
“Me gustan más los sueños del futuro que la historia del pasado”
“No son las riquezas ni el esplendor, sino la tranquilidad y el trabajo, los que proporcionan la felicidad.”
“Estoy a favor de un gobierno que sea vigorosamente frugal y sencillo.”
“La vida carece de valor si no nos produce satisfacciones. Entre éstas, la más valiosa es la sociedad racional, que ilustra la mente, suaviza el temperamento, alegra el ánimo y promueve la salud.”
“No gastes tu dinero antes de ganarlo.”