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Una verdad incómoda sobre la naturaleza humana
Baltasar Gracián captura aquí una paradoja profunda: mientras que cometer errores es inevitable para cualquier ser humano, nuestra tendencia a responsabilizar a otros de nuestros fracasos resulta aún más característica. El filósofo español identifica algo más grave que el error mismo: la cobardía de reconocerlo. Culpar al exterior, a las circunstancias o a terceros, es la versión disfrazada de nuestra incapacidad para asumir responsabilidad.
La cita adquiere su fuerza precisamente porque señala una contradicción que todos experimentamos. Aceptamos la falibilidad humana como algo natural, pero cuando llega el momento de asumirla personalmente, buscamos escapatoria. Este mecanismo de defensa psicológico revela nuestra fragilidad emocional más que nuestra debilidad intelectual.
Las implicaciones son claras: la madurez no reside en evitar equivocaciones, sino en enfrentarlas sin espejo retrovisor. Gracián plantea que la verdadera grandeza humana emerge cuando alguien dice "me equivoqué" sin agregar explicaciones que transfieran culpa. Esa honestidad es lo genuinamente excepcional.
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“He ofendido a Dios y a la humanidad porque mi trabajo no tuvo la calidad que debía haber tenido”
“El hombre puede soportar las desgracias que son accidentales y llegan de fuera. Pero sufrir por propias culpas, ésa es la pesadilla de la vida.”
“A nadie le va mal durante mucho tiempo sin que él mismo tenga la culpa.”
“El mal que hacemos es siempre más triste que el mal que nos hacen.”
Más frases de Baltasar Gracián
“El que confía sus secretos a otro hombre se hace esclavo de él”
“La confianza es madre del descuido”
“Todo lo que realmente nos pertenece es el tiempo; incluso el que no tiene nada más, lo posee”
“La retentiva es el sello de la capacidad”
“No te pongas en el lado malo de un argumento simplemente porque tu oponente se ha puesto en el lado correcto”