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Significado
El conocimiento sin prudencia
Baltasar Gracián, jesuita y filósofo del siglo XVII, advertía sobre un peligro específico: el saber desvinculado del buen juicio. Esta máxima cuestiona la ilusión de que acumular conocimientos científicos garantiza tomar decisiones acertadas. Un investigador brillante puede carecer de sensatez; un erudito puede tropezar con sus propios hallazgos si carece de perspicacia. La locura doble surge cuando la inteligencia técnica se convierte en herramienta de necedad, amplificando los daños que un ignorante nunca podría causar.
Vigencia contemporánea
En la época de Gracián, esta reflexión apuntaba a charlatanes y alquimistas que presumían de saber oculto. Hoy resuena de manera perturbadora: científicos que distorsionan datos para obtener financiación, tecnólogos que construyen sistemas de vigilancia, desarrolladores que optimizan algoritmos para manipular conductas. El conocimiento sin ética, sin reflexión sobre sus consecuencias, genera catástrofes más sofisticadas que cualquier ignorancia común.
La verdadera sabiduría exige que el rigor intelectual dialogue constantemente con la prudencia práctica y la consideración moral. El seso no es accesorio del saber, sino su fundamento indispensable.
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“El que confía sus secretos a otro hombre se hace esclavo de él”
“La confianza es madre del descuido”
“Todo lo que realmente nos pertenece es el tiempo; incluso el que no tiene nada más, lo posee”
“La retentiva es el sello de la capacidad”
“No te pongas en el lado malo de un argumento simplemente porque tu oponente se ha puesto en el lado correcto”