“Hay dos caras de la guerra. Una es la que lucha, y otra es la que mantiene abiertas las escuelas, las fábricas y los hospitales.”
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Significado
Cara visible y tareas invisibles
La frase distingue entre la confrontación directa y el mantenimiento de la vida colectiva: mientras unos combaten, otros sostienen la continuidad cotidiana en escuelas, fábricas y hospitales. Ese contraste subraya que la guerra no es solo frente y estrategia, sino también logística moral y social; mantener sistemas básicos funcionando es una forma de resistencia y de supervivencia. Aquí se valora el trabajo que raramente aparece en crónicas bélicas pero que determina la resiliencia de una comunidad.
Voz personal y alcance político
Viene de alguien que ha vivido conflictos y ha trabajado con víctimas, por lo que la observación tiene peso testimonial y ético. Implica repensar responsabilidades: reconocer y proteger a quienes preservan la vida civil, atender su agotamiento y darles visibilidad en la memoria histórica. Políticas públicas, narrativas y recompensas tendrían que alinearse con esa mirada para comprender mejor qué significa sostener una sociedad sometida al conflicto.
Frases relacionadas
“En los más ilustres y gloriosos capitanes y emperadores del mundo, el estudio y la guerra han conservado la vecindad, y la arte militar se ha confederado con la lección. No ha desdeñado en tales ánimos la espada a la pluma. Docto símbolo de esta verdad es la saeta: con la pluma vuela el hierro que ha de herir.”
“Escribir es un oficio que se aprende escribiendo.”
“No aprovechan los trabajos si no han de enseñarnos algo.”
“Una cara piensa que la paz es el fin de la lucha, y la otra piensa que la paz es la llegada de escuelas y empleos.”
Más frases de Zainab Salbi
“Saddam nos dio muchas cosas: el desarrollo del país..., pero creo que lo que nos quitó, mientras tanto, fue nuestra propia alma. Llegamos a una etapa en que nos temíamos unos a otros, donde esposos y esposas no se hablaban, donde los padres tenían miedo de expresar nada frente a sus hijos porque los maestros preguntaban qué pensaba papá del tío Saddam. Y hay historias horribles de padres ejecutados por culpa del niño.”
“Crecí con los colores de la guerra: los rojos del fuego y de la sangre, los tonos marrones de la tierra al explotar en nuestras caras y el plateado penetrante de un misil explotado, tan brillante que nada puede proteger tus ojos.”
“Crecí con los sonidos de la guerra: los sonidos staccato de los disparos, los desgarradores estallidos de las explosiones, los ominosos zumbidos de los aviones y los lamentos de las sirenas.”
“Sonidos que uno esperaría, pero que también son conciertos disonantes de bandadas de pájaros chillando en la noche, los agudos llantos sinceros de los niños y el trueno, insoportable, del silencio.”
“«La guerra», dijo una amiga mía, «no se trata del sonido en absoluto. En realidad se trata del silencio, el silencio de la humanidad.»”