“Los pecados de los maestros son los maestros del pecado.”
Clérigo y escritor inglés del siglo XVII, conocido por sus obras religiosas y espirituales que reflexionan sobre la vida cristiana y la piedad práctica.
1617 – 1679
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Significado
Autor y época
William Gurnall, predicador inglés del siglo XVII y autor de The Christian in Complete Armour, escribía desde la experiencia pastoral en tiempos turbulentos. La idea sugiere que los defectos de quien enseña terminan por formar el carácter de los discípulos: la corrupción moral no permanece aislada, se transmite por imitación y práctica cotidiana. Aquí la atención queda puesta en la coherencia entre palabra y acción; más que teorías, lo que queda grabado es el ejemplo.Consecuencias morales
Las implicaciones son claras: cuando líderes o guías fallan en su conducta, fomentan patrones de conducta nocivos que se replican institucionalmente. Esto plantea la urgencia de la responsabilidad personal y del examen interior, así como mecanismos de rendición de cuentas. A fin de cuentas, la autoridad educativa o espiritual obliga a reparar las propias faltas, porque la enseñanza humana se aprende primero por mirada y acto antes que por discurso.Frases relacionadas
“No hay malas hierbas ni hombres malos; sólo hay malos cultivadores.”
“Ordinariamente, aquéllos que educan a los niños y no les perdonan nada se perdonan todo a sí mismos.”
“Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres.”
“He ofendido a Dios y a la humanidad porque mi trabajo no tuvo la calidad que debía haber tenido”
Más frases de William Gurnall
“Las heridas de Dios se curan; los besos del pecado matan.”
“La misericordia debería hacernos sentir vergüenza, ira y miedo a pecar.”
“Tenemos paz con Dios tan pronto como creemos, pero no siempre con nosotros mismos. El perdón puede ser un sello estampado y la firma del príncipe; sin embargo, no está en manos del prisionero.”
“La humildad es un velo necesario para todas las demás gracias.”
“En el cielo se manifiesta no en la armadura, sino en vestiduras de gloria. Pero aquí se trata de llevarlas puestas día y noche: hay que caminar, trabajar y dormir con ellas, o no seremos verdaderos soldados de Cristo.”